“Nuevas” modalidades de contratos de trabajo… ¡Vieja flexibilización laboral!

Pablo Iturralde

La flexibilización laboral impuesta por el gobierno de Lenín Moreno a través de las medidas económicas anunciadas el 2 de abril pasado, son parte del recetario de políticas neoliberales, que en el caso particular de la medida 9, eliminan las trabas constitucionales y legales para que los empresarios precaricen las condiciones laborales a través de una relación aún más asimétrica entre el capital y el trabajo.

Estas nuevas modalidades de contratación, no solo arrebatan a los trabajadores la capacidad de autorregular su acción productiva y buena parte de la acción social conectada a su condición de asalariados, sino que pasan a ser trabajadores prescindibles, sumisos, sin organización, desmovilizados, puesto que hacen tabla rasa de una serie de derechos de los trabajadores consagrados en la Constitución.

Para analizar adecuadamente estas medidas de como parte de las políticas de flexibilización laboral, es importante hacer la distinción de los diferentes tipos de flexibilidad laboral, que de forma básica se clasifica en interna y externa.

La flexibilidad interna es la capacidad que se le otorga al empleador de asignarle las tareas que el considere necesarias a los trabajadores, acarreando una enorme rotación de labores, puestos y lugares de trabajo, de acuerdo al criterio del empresario. Sin embargo lo más complicado es que el empleador puede determinar el número de horas y el horario de trabajo en cualquier momento de las 24 horas del día, los 7 días de la semana y los 365 días del año, incluyendo feriados, en los que, según ha señalado el Ministro del Trabajo Raúl Ledesma, (deberían de cambiarle el nombre a Ministro del Empleador) solamente se reconocerá el 15% de incremento salarial, con lo que el gobierno actual procede a reducir en un 85% las remuneraciones de los trabajadores que laboren horas extras nocturnas o de feriados, que tenían un recargo del 100%.

La flexibilización externa es aún más atentatoria para los trabajadores, puesto que introduce una serie de cambios por la vía de los hechos, orientados a alterar los contratos colectivos y las condiciones de trabajo en general. La anunciada contratación por “temporada”, supuestamente exclusiva para el trabajo atípico o informal, se convertirá en la forma de convenio preferido por los empresarios debilitando la estabilidad laboral, o desarrollando formas de subcontratación y externalización de actividades. Están hablando del retorno de la tercerización, lo cual está terminante prohibido en el artículo 327 de la Constitución. Por último, este tipo de flexibilización externa, les permitirá a los empresarios una reducción de costos de la mano de obra a través de mecanismos como los despidos sin indemnización, menores remuneraciones a trabajo de igual valor, e incluso la reducción en el aporte a la seguridad social, tal como lo exige Richard Salazar, administrador de la Asociación de Comercialización y Exportación de Banano (Acorbanec).

En conclusión, las nuevas modalidades de trabajo de Lenín Moreno y su Ministro del “Empleador”, apuntan a dinamizar las actividades económicas mediante la reestructuración de los costos de producción conseguida con la eliminación de derechos de los trabajadores consagrados en la Constitución e instrumentos internacionales, y con la precarización laboral.

Se puede afirmar que este tipo de contratos constituyen el “homenaje” a los trabajadores por el 1 de mayo y son consecuencia del cambio de la correlación de fuerzas políticas en el país a favor de las élites económicas y la derecha, lograda por el gobierno, élites económicas y la derecha, a través de una enorme campaña mediática de desprestigio de la revolución ciudadana, del “diálogo” implementado por el Presidente Lenin Moreno, especialmente con banqueros y empresarios y, sobre todo, por los efectos políticos del triunfo del ‘si’ en la consulta popular. Por todo esto, este 1 de mayo, día internacional de los derechos de los trabajadores, debe ser una jornada de protesta y rechazo a las “nuevas modalidades de contratación” impuestas de manera inconstitucional a casi todos los trabajadores ecuatorianos.