Lo que esconde la Trole 3

Ezequiel O. Salinas

Se ha creado un ambiente de acorralamiento alrededor de presiones y tabúes indicando que estamos al borde del fin del mundo. Sin embargo si se estudia de manera fría las cifras estadísticas, aquellas que reconoce el Banco Central del Ecuador, el Banco Mundial, El Fondo Monetario Internacional, la CEPAL, el BID y la CAF, se demuestra que, con fluctuaciones, el Producto Interno Bruto por persona aumentó hasta 1981; desde entonces, debido a las políticas neoliberales a las que se está regresando, el País DECRECIÓ, y esto es muy importante que la ciudadanía discuta, ya que el Ecuador decreció DURANTE 25 AÑOS. Así, el Producto Interno Bruto por persona de 1981 solo se pudo recuperar en 2004. Debe mencionarse que hubo una pequeña burbuja especulativa en 1997 que reventó y que significó la expulsión de 3 millones de compatriotas por la crisis del Feriado Bancario de 1999.

Luego, a partir de 2005, se tiene una NUEVA TENDENCIA, también con fluctuaciones, sobre todo provocadas por situaciones del mercado internacional, en el que hay un CRECIMIENTO SOSTENIDO DEL INGRESO PROMEDIO DEL PAÍS, pero además vino acompañado de una serie de estadísticas que muestran que, a diferencia de los 30 años previos, en los que solamente crecía el 1% más rico del Ecuador, se logró una transformación en la redistribución del ingreso que hizo que cada 10% de la población mejore su capacidad real de consumo.

Todo esto debe entenderse como una nueva dinámica del mercado interno, lo que indica que se dio una transformación del régimen de acumulación; es decir el cambio de un régimen orientado a las agroexportaciones y exportaciones primario-extractivas y su financiarización, hacia un régimen orientado al fortalecimiento del mercado interno.

Contrariamente a esta visión de país, hoy se lo expone a una de las situaciones más críticas para su futuro luego del Feriado bancario de 1999: la inminente expedición de la Ley Trole 3. La presente Ley Trole profundiza, empeora, y deja al pueblo ecuatoriano en una situación de indefensión frente a la crisis mundial que sigue vigente desde 2008.

En este sentido, hay un tema que debe ser subrayado, y se refiere al artículo 37 de la Ley Trole 3 que plantea la eliminación de lo que fue la Ley 42 de Marzo 2006. De manera increíble, esta Ley fue aplicada más de un año y medio después de su promulgación, y aun así, significó una recaudación equivalente a dos veces la recaudación obtenida por el cobro del Impuesto a la Renta de 2008. Esta cantidad importantísima de recursos que ingresaron para beneficio de toda la ciudadanía, pudieron haber sido muy superiores si los Ministros de Energía del periodo Marzo 2006 – Noviembre 2007 hubieran hecho cumplir la Ley. Esto significa que estas personas deben explicarle al país porque no lo hicieron.

Se debe recordar que en la Ley de Hidrocarburos del año 2000, en medio de la conmoción social que significó el feriado bancario, se cambió la participación histórica del 80% del Estado en los contratos petroleros, para que sean las empresas las que reciban ese 80%, y el Estado se quede solamente con 20%. Ahora, con este artículo de la Ley Trole se está preparando un nuevo latrocinio en contra del Ecuador. Por esto, la importancia que se discutan abiertamente las cifras que arrojan los contratos de cada uno de los pozos petroleros, y la sociedad en su conjunto debata la apropiación científica y tecnológica de ese recurso para promover cadenas sociales de valor, su industrialización, refinación y generación de políticas de sustitución de importaciones, creación de petroquímica, urea, plástico y valor agregado.

En 2008, la aplicación efectiva de esta Ley permitió que en lugar que siete transnacionales se lleven esos recursos al exterior, éstos se conviertan en escuelas, carreteras, puentes, hospitales, refinerías, hidroeléctricas. Esto significó que la tasa de inversión pública, que se ubicó entre el 3% y el 5% del PIB en los 30 años previos, alcance el 14% y hasta el 16% durante 2012 – 2014. Esto no solo incrementó la capacidad productiva nacional, sino que generó capacidades sistémicas de competitividad y productividad en el Ecuador. El gran problema fue que gran parte de esta nueva capacidad de consumo y producción no fue aprovechada, ni protegida, e ingentes recursos salieron del país vía importaciones.

Los incontrolables montos de importaciones indiscriminadas y suntuarias, causadas por la eliminación de las salvaguardias, y la atribución inconstitucional que esta Ley pretende darle a un Ministro de Economía, ejemplo emblemático de puerta giratoria, nombrado por las cámaras de importadores y agroexportadores, para que elimine el Impuesto a la Salida de Divisas, afectará de manera irreversible la balanza de pagos y pondrá en peligro de muerte a la dolarización.

De esta manera, los postulados que promueve esta Ley Trole y sus Ministros Campana, Martínez, García, Ledesma, Roldán, y que son aupados con júbilo por el poder oligárquico de 25 personas que adeudan más de USD 4.000 millones por evasión de impuestos a todos los ecuatorianos, donde se cuentan los banqueros ElJuri, Egas, Lasso, Isaías, con el respaldo unánime de sus bocas políticas Nebot, Bucaram, Hurtado y las cámaras de importación con Alarcón, Arosemena, Acosta entre otros, promueven como siempre lo han hecho, la desregulación del mercado cambiario, del mercado de capitales, para que fuguen las divisas, para que los exportadores no ingresen las divisas que generan, para que el Ecuador venda a precio de gallina enferma el banano a las Islas Bahamas o a las Islas Caimán o a Panamá, y que los precios reales se los registre en esos paraísos fiscales en los que no tienen que pagar impuestos, y donde dichos recursos son utilizados para apostar a través de operaciones oscuras en banca offshore y derivados financieros. Esta falta de lealtad con el País, explica en mucho la falta de progreso y desarrollo nacional; y se refleja en la Ley Trole 3, donde se pretende esquilmar a los ecuatorianos por Ley, permitiendo que el 1% más rico de la población no pague impuestos, ni obligaciones patronales con el IESS, ni utilidades para los trabajadores, ni litigios aduaneros por contrabando, entre otros.

De esta manera, y basándose en generar temor y desesperanza en la población, engañan al País para obligarlo a ingresar a una espiral de alto endeudamiento especulativo a costa de los servicios públicos y la producción, para que sin el menor esfuerzo, los poseedores de deuda, banqueros, y muchas veces las propias autoridades financieras y de banca central del Ecuador, incrementen súbitamente su riqueza, a costa que el Estado garantice el repago de la misma a través de Fondos preasignados cuyo único fin es garantizar la rentabilidad de unos pocos millonarios especuladores. Este discurso cae por su propio peso, cuando el Ecuador, desde 2005 cambia su tendencia de crecimiento, y para 2017 obtiene una tasa de crecimiento del 3%, demostrando que la inversión y la compra pública, la generación de capacidades internas, la inversión en infraestructura, talento humano y el fortalecimiento de capacidades sistémicas de producción son la salida para cualquier situación difícil a nivel nacional.

Si actualmente se habla de un déficit fiscal del 3% hasta el 7%, debería hacerse lo que se hizo en 2006 con la Ley 42 y viabilizar una solución de recaudación fiscal del Estado en cuanto socio estratégico de la operación petrolera, cuya recaudación alivió en su momento más del 9% del PIB para el año 2008. Es sin duda absurdo que se diga catastróficamente que existe un serio problema fiscal, y que a la vez se renuncie a una herramienta directa y poderosa de recaudación.

La Ley Trole 3 no para de poner zancadillas a la recuperación económica del Ecuador, porque al impedir que el Banco Central y que el BIESS sean financistas del desarrollo productivo de su propio país, solo se logra autoinflingir una situación de dolor y trauma social innecesarios. Estos recursos son desviados para que financien operaciones especulativas en el exterior generando una pérdida social de más de USD 18 mil millones, que en lugar de ser deuda interna benigna, se convertirán en el nudo gordiano de la deuda externa que históricamente asfixió los deseos de desarrollo y progreso del Ecuador. Así mismo, decir que el IESS está quebrado, y que a la vez, la Ley Trole 3 pretenda ilegalmente impedir que el IESS recupere los montos que le corresponden por mora patronal, solo puede responder a las intenciones de privatizar el IESS bajo el discurso catastrófico de su supuesta quiebra.

Sin duda, el coctel molotov que se está preparando en el Ecuador dolarizado y que incluye la eliminación inconstitucional del Impuesto a la Salida de Divisas, el regreso a la firma de Tratados Bilaterales de Inversión, ingreso inconstitucional a la Alianza del Pacífico, eliminación del pago del impuesto a la renta para los millonarios y ultraricos, del impuesto a la plusvalía para los especuladores inmobiliarios y de la tierra, a las extensiones rurales ociosas, a las herencias de los ultraricos, de las obligaciones patronales con el IESS, de los derechos laborales, de las salvaguardias, de los altas tasas interés y comisiones bancarias, de la inexistencia de crédito productivo, de la destrucción del Estado, de la falta absoluta de garantías para que ciudadanos honestos deseen formar parte del servicio público, y de la creación de fondos preasignados para anunciar anticipadamente la recompra de deuda externa, de la pérdida de los basamentos institucionales del Ecuador, del archivo inmediato de los juicios por ventas simuladas de medios de comunicación que siguen en manos de banqueros, del fin de la meritocracia, de la injusticia de la Trujicorte y la oscura época socialcristiana, generan las condiciones ideales para que el Ecuador se convierta nuevamente “en el modelo de siempre”, descrito, en palabras de la embajadora norteamericana en 2005, y hechas públicas gracias a la valentía de la auténtica libertad de expresión encarnada en Julian Assange, cuando reportó: “Ecuador es uno de los países más inestables, antidemocráticos y corruptos de América Latina. Su sistema político y económico, basado en una competencia entre élites atrincheradas por contratos y privilegios económicos proporcionados por el Estado (…). Tal vez más importante, Ecuador parece tambalearse siempre al borde de convertirse en un Estado fallido”.

Este cóctel tiene una cobertura circense indispensable: la farsa de buscar con cualquier excusa el encarcelamiento e inhabilitación política a Rafael Correa Delgado. Mientras se genera esta cruel, ilegal, inconstitucional e inhumana distracción, quienes realmente van a parar al Fondo y perder su libertad son tus aspiraciones, tus sueños y las capacidades de tus hijas e hijos y las futuras generaciones. 

Para allá vamos, no importa cuánto te mientan. ¡Rebélate!