¿Qué tienen que ver las estadísticas de pobreza y empleo con Assange? Respuesta: el sometimiento al FMI.

Ezequiel O. Salinas

El informe publicado hace pocos días por uno de los bancos más importantes del mundo, el JPMorgan, es revelador. Confirman lo que dijimos en Ruta Krítica en una anterior ocasión: que los contenidos de la Ley Trole 3 son parte de la condicionalidad “ex-ante” para “cumplir con un programa con el FMI”. También plantea que la intención del caso Balda es debilitar al bloque correísta en la Asamblea y facilitar la aprobación de la condicionalidad adicional que requiere el FMI. Y que lo más probable es que el sometimiento al FMI llegaría a fines de este año.

¿Qué publicó el FMI luego de culminar su visita?

En el frente de la competitividad, nos sentimos alentados por las medidas adoptadas recientemente destinadas a suavizar la rigidez del mercado laboral en algunos sectores, mejorar el marco jurídico para los inversores y facilitar el comercio.” Esto quiere decir que el FMI está contento con el aumento de la precariedad laboral en el gobierno de Moreno – que se refleja en un incremento importante del trabajo informal del 44,1% al 47,5%. Cuando el FMI se refiere al “marco jurídico para los inversores” se refiere también a la Ley Trole 3, en particular a la relación entre capitalistas y trabajadores: la doble contabilidad para el pago de la participación de los trabajadores, la eliminación de la ley de defensa de derechos laborales que garantiza impunidad a los capitalistas.

Claro que también el FMI se congratula la permisividad para que los capitales fugados ingresen lavados como “inversión extranjera y a la agenda “innegociable” pero inconstitucional de firmar tratados bilaterales de protección de inversiones. El Ministro Pablo Campana ha prometido una decena de miles de millones de dólares en supuestas inversiones, pero JP Morgan ratifica que solo son acciones mediáticas, pues esas cifras corresponden a “compromisos no vinculantes”.

Y cuando el FMI dice sentirse alentado por “facilitar el comercio” se refiere a facilitar la importación mediante la eliminación de la salvaguardia de balanza de pagos, a la eliminación de la tasa de control aduanero y al desmantelamiento paulatino (por decreto) del Impuesto a la Salida de Divisas. Pero se contradice cuando declara que “Es necesario fortalecer la posición externa de Ecuador, incluyendo un incremento adecuado del nivel de reservas.” La salida de dólares por la fuga de capitales y por el aumento de importaciones debilita la posición externa.

La tasa de cambio efectiva real está sobrevaluada, lo que representa una restricción para la competitividad, el crecimiento y la creación de empleo, así como una vulnerabilidad para las perspectivas económicas.” Esta es quizás una de las frases más importantes de lo publicado por el FMI. Entre los eufemismos de “sobrevaluación” lo que está diciendo es que los salarios de los trabajadores están demasiado altos. Que para ser competitivos y crear empleo hay que disminuir los sueldos. El FMI hace un llamado a que baje el salario real, como se comprometió Macri en Argentina. La diferencia es que en Argentina se devalúa la moneda y en Ecuador no. En Ecuador, los ajustes los implementarán por el lado “real”, es decir, con pobreza, desempleo e informalidad laboral. Y con figuras equivalentes como la propuesta de “flexseguridad laboral” recogida desde las primeras semanas de gobierno por el bananero Raúl Ledesma o por la remuneración a periodistas a destajo “por día o por nota”, propuesta por el Ministro de Trabajo.

Según un análisis de la Universidad Central con base en datos del INEC, “alrededor de 504 mil personas adicionales pasaron a la condición de pobreza (luego de que había tomado 10 años previos para que hayan salido de pobreza unos 1.7 millones de habitantes, es decir, que se revierte más del 30% de la mejora social, conforme la misma serie) y, de ellas, unas 185 mil más a la de pobreza extrema en solo el primer semestre de este año.”

Ecuador podría beneficiarse de una reducción de la rigidez del mercado laboral, la ampliación de los acuerdos comerciales, una mejora en la eficiencia y confiabilidad del sector energético, además de continuar con los esfuerzos para enfrentar la corrupción.” Y por si acaso quede alguna duda, el FMI lo hace explícito: “reducción de la rigidez del mercado laboral”. Y para no perder la costumbre, codifican su deseo de ver un tarifazo de la luz eléctrica. Como no podía faltar, acompañan con “enfrentar la corrupción” de manera lírica, mientras aplauden el lavado de dinero a través de los paraísos fiscales.

Los mayores precios del petróleo, las medidas impositivas temporales, los recortes en el gasto de capital y el congelamiento de las contrataciones del sector público podrían ayudar a reducir el déficit fiscal.” Los trabajadores del sector público como médicos, enfermeros, policías y profesores tampoco se salvan, el FMI apoya el congelamiento de contrataciones y promueven un recorte mayor, como lo revela el análisis de JPMorgan. Eso sí, el FMI aplaude la remisión tributaria que favorece a las transnacionales y a los más ricos. También aplaude la paralización de la obra pública, que en lenguaje del Fondo se llama “gastos de capital”. Esta es la verdadera razón por la que se suspende la construcción de escuelas y de hospitales, no porque los niños campesinos no se bañen o porque los pacientes se escapen.

Sin embargo, el FMI concluye que hay que estar agradecidos por los mayores precios del petróleo. Pero como dice JPMorgan, el FMI está listo para entrar al Ecuador a fines de este año. Deberá cumplir con lo que dice la Constitución sobre acuerdos financieros internacionales con condicionalidades económicas.

Según el JPMorgan, el FMI exigirá tres condicionalidades muy duras para el Ecuador cuyo framing hemos empezado a ver en los medios hegemónicos: quitar subsidios al gas y a las gasolinas; drásticamente reducir número de servidores públicos; y lograr competitividad laboral. Pero para que Ecuador reciba el dinero que busca por parte del FMI no solo debe someterse a todas estas condicionalidades sino que además deberá contar con el voto de EEUU, que tiene poder de veto. Y aquí entra Julian Assange. Según el Sunday Times del Reino Unido, “las fuentes afirman que EE.UU. ha amenazado con bloquear un préstamo del FMI si no lo retiran de la embajada”. En estos precisos momentos, según The Intercept, Moreno se encuentra en Inglaterra y se aprestaría a revocar el asilo de Julián Assange y entregarlo al Reino Unido.