El silencio del futuro

Desgraciado del pueblo donde los jóvenes son humildes con el tirano, donde los estudiantes no hacen temblar al mundo, Juan Montalvo

Akángau Viteri Tassi

Las y los estudiantes de las universidades ocupan un lugar especial en el tránsito histórico de la lucha por los derechos, no solo estudiantiles sino también en la construcción de una sociedad más justa y libertaria.

Se vivió aquello con la Reforma Universitaria de Córdoba, en Argentina, que recientemente cumplió 100 años. Allí, los estudiantes de manera organizada se alzaron y exigieron cambios importantes, entre los que están la autonomía universitaria, el cogobierno, la extensión universitaria, la gratuidad de la educación, entre otras exigencias. Y lo lograron. Lograron erradicar de forma contundente y organizada una educación anacrónica, elitista en donde las cátedras eran impuestas por los gobiernos de turno o por la iglesia. La Reforma Universitaria se expandió por todo el continente latinoamericano gracias a la lucha organizada de los estudiantes.

En Chile, los y las estudiantes jugaron un rol determinante durante la campaña de Salvador Allende y contra la dictadura. Los históricos conjuntos musicales Quilapayún e Inti-Illimani nacieron de grupos de estudiantes militantes que con música aportaron a la victoria de Allende. Canciones como “El pueblo unido jamás será vencido” o “Venceremos” son himnos de lucha social y estudiantil aún en la actualidad. Una vez que el Presidente Allende fuese derrocado y asesinado durante el Golpe de Estado liderado por Pinochet y con apoyo de la CIA, siguieron denunciando desde el exilio a través de su música la sanguinaria dictadura tanto militar y mediática de Pinochet y los grupos de poder económico que lo apoyaron.

En Cuba, como estudiante de Derecho, Fidel Castro inició una larga trayectoria de lucha por emancipar la Isla de cualquier dominio imperial que desembocó en la Revolución Cubana con la colaboración del ‘Che’ Guevara, que también inició la lucha por la liberación de los pueblos de América como estudiante de medicina. Luego de la Revolución, cuando muchos huyeron de la Isla, incluidos los profesores de las universidades, los estudiantes de los últimos años de las carreras asumieron el reto de construir una nueva Patria como profesores nuevos. Hoy por hoy, Cuba es un referente de la educación a nivel mundial .

En otros países latinoamericanos que fueron azotados por feroces dictaduras (o democracias incoherentemente sanguinarias como el Ecuador de León Febres Cordero) los y las estudiantes también asumieron un papel importante para enfrentar la tiranía, la injustica, el despotismo y defender la dignidad humana. El precio de enfrentar esas contiendas de necesidad histórica, llevó a que muchos estudiantes fuesen torturados, encarcelados, fusilados, asesinados, desaparecidos, etc.

En ese entonces el futuro –los estudiantes jóvenes que soñaban un mundo diferente para ellos y sus hijos- no guardó silencio ni distancia, luchó y luchó en varios casos hasta la muerte.

Empero, hoy parece existir desorganización –acaso desinterés– de los y las estudiantes. Y no se habla aquí de una dirigencia estudiantil, sino de una gran mayoría de estudiantes como grupo representativo de la sociedad y no solo de determinada Alma Mater.

En el actual escenario político del país, el silencio que guardan ahora los y las estudiantes ante el desgobierno de Lenín Moreno es indignante e históricamente inaceptable. ¿Por qué no defienden los universitarios y las universitarias la dignidad y la independencia de la academia, y denuncian la infame separación de Fernando Casado del IAEN solo por sostener determinada posición política? ¿Acaso ello no atenta contra los logros de la Reforma de Córdoba? ¿Acaso ello no derrumba el discurso estudiantil de oposición al anterior gobierno: la independencia y la libertad de pensamiento de la academia? ¿Por qué callaron los y las estudiantes cuando el Alma Mater de Ecuador, la Universidad Central, se prestó para auspiciar un juicio ilegítimo, sin sustento, contra Gustavo Jalkh y los vocales del Consejo de la Judicatura por parte de unos transitorios del siglo XV? ¿Por qué no denuncian los y las estudiantes, que Lenín Moreno y su ministro de economía empresario condonaron las deudas que los más ricos tienen con el Estado? Las maquilladas medidas económicas (especialidad socialcristiana) que anunció Moreno y su ministro de economía empresario el pasado martes 21 de agosto, generarán masivos despidos en el sector público, privatizaciones (a lo que ellos llamaron “monetización”), eliminación de subsidios, etc. Ojalá que no callen.

¿Por qué guarda silencio el futuro de ahora? El estudiantado nacional se inmuta si pierde ciertos beneficios inmediatos en sus espacios, pero no se incomodan por no tener voz en decisiones académicas de las universidades. En la Universidad Central, ¿por qué no denuncian las denigrantes condiciones de las aulas que atropellan toda norma internacional de una educación de calidad y dignidad estudiantil? Prefieren conservar su “espacio” habitual para su distracción extra académica y otras actividades alegando que es un lugar público, pero al hacerlo pierden –y mueren– áreas académicas fundamentales: bibliotecas, teatros, museos. ¿Se ha perdido todo sentido del concepto de dignidad humana?

Los universitarios y las universitarias debemos entender que todo es político, y si no entendemos eso no podremos ejercer nuestras profesiones íntegramente, porque no alcanzaremos a ver más allá de la enfermedad del paciente, o del problema de la empresa, o por qué existe tanta desigualdad en nuestro país y en nuestro continente y en el mundo. ¿Dónde están los y las estudiantes?  El silencio del futuro, tristemente, ayuda al retorno del pasado.