En Brasil la educación es un salto para la libertad

Adrián Hinojosa

Hay una samba “enredo”, “Educação um Salto para a Liberdade: por Paulo Freire ”, con la que el conjunto de sambistas “Leandro de Itaquera” de San Paulo -en 1999- homenajearon al maestro Freire al cumplirse dos años de su muerte. Esta samba dice en una estrofa: “acorda meu Brasil, desperta para felicidade” (“despierta mi Brasil, despierta para la felicidad”) con el fin de celebrar el significado de la educación para los alumnos de ese gran maestro.

Como dice un proverbio portugués: “para hacer el vino se necesita instrucción y para beberlo se necesita educación. En este tiempo, en que negras nubes amenazan la fascistizacion de América Latina, conviene recordar a Mussolini el “más primero” de los fascistas, que decía que “la más fascista de todas las reformas fascistas es la reforma educativa” (fascista). Y preguntarse: ¿cuál es la reforma educativa propuesta al Brasil por Bolsonaro?

Esta reforma educativa, por lo que sus adláteres en las redes sociales vociferan, sería, entre otras cosas, una “escuela sin partido” o, como consta en el plan de gobierno de Bolsonaro, se trataría de “modernizar” la educación y para eso se pretende “expurgar la ideología de Paulo Freire utilizada actualmente”. Uno se pregunta por qué tanto horror a un brasileño que sigue siendo uno de los más reconocidos intelectuales latinoamericanos, y uno de los más citados además. Tal vez nos ilumine el título de su mayor obra: La pedagogía del oprimido. En el universo ideológico de Bolsonaro y compañía las matemáticas y el portugués son más que suficientes para las necesidades del “mercado laboral”, lo que faltaría para el ascenso social sería esfuerzo, mucho esfuerzo y deudas, muchas deudas; lo que nos lleva al otro lado de este universo: al mérito y a la democracia del mérito o “meritocracia”. En el Brasil alrededor del 70% de la educación superior es privada, lo que influye grandemente en ese “mérito” y en esa “democracia”.

En los anteriores gobiernos “lulistas” hubo una transferencia de recursos enorme, tanto en la creación de nuevas universidades públicas como en el financiamiento vía diversos programas a las universidades existentes, los más beneficiados fueron los programas de becas de estudio para las universidades particulares, programa FIES. Lo cual supuso un traspaso grande de recursos al sistema educativo privado, esto es “el mercado”, lo que le permitió, por ejemplo, a la corporación “Kroton Educacional”  transformarse en la mayor del Brasil y de América Latina, por la vía de la absorción de esos recursos y de los sistemas educacionales menores.

Este proceso de capitalización de la educación, que está en desenvolvimiento en Brasil, explica en parte la presencia del discurso “educación moderna” de Paulo Guedes, el “asesor (neo)liberal” del militar Bolsonaro que fue miembro del consejo director de “Abril Educação S.A” (hoy “Somos Educación” y adquirido por Kroton en 4.5 billones de reales, algo equivalente a 1.200 millones de dólares). Abril es uno de los mayores grupos editoriales brasileños y dueño de la revista VEJA, férrea opositora a los gobiernos lulistas. Paulo Guedes, economista neo-liberal, cofundador del Instituto “Millenium” de Brasil, gran propagador de las ideas “libertarias” y de “mercado”, es el mismo que dice: “Bolsonaro representa a la clase media, agredida y abandonada por la izquierda”. Algo que tiene cierta verdad si pensamos que el 65% del grupo con educación superior votó por Bolsonaro, otros dirían que es una política de odio al PT la responsable de esos porcentajes vergonzosos.

Este mencionado “mérito”, inspirándose en el suceso coreano, debe comenzar desde el jardín de infantes. Según el Plan Nacional de Educación, los niños de 0-3 años, 30% de ellos en jardines de infantes pasarían a ser 50% en 2024, a un costo de 49 billones de reales (13 mil millones de dólares). El plan Bolsonaro de educación infantil es usar estos recursos en la educación a distancia, la misma que en palabras del filósofo Renato Janine Ribeiro, ex-ministro de educación de Dilma Rousseff, se puede describir como:

“¿Sabe lo que es la educación a distancia?
No hay más: uniforme, calzado, desayuno escolar.

No hay más escuela, como lugar donde los niños y adolescentes van.

No habrá más profesora, profesor, en contacto directo con su hijo.

En la educación a distancia, los niños se quedarán delante de una TV, asistiendo a aulas. Irán sí, tal vez una vez por semana, a un polo presencial, como si fuese una escuela, pero que no es una escuela porque es solo un día por semana. Y serán atendidos no por un profesor de la clase de ellos, sino por un monitor, que atenderá a muchos niños.
(Educación a distancia es buena para adultos, para gente más vieja, no para niños y adolescentes).

Pregunta: ¿los niños van a quedarse conectados al aula por la TV? ¿Van a estar quietos?

Claro que no. Van a necesitar de alguien mirando, supervisando. ¿La mamá va a poder salir para trabajar? No. Alguien va a tener que quedarse con el niño. Generalmente la mamá, a veces el padre, tal vez un hermano, o entonces va a pagar una empleada o vecina”.

Este lunes 15 de octubre se celebró el día del profesor en Brasil. La fecha celebra el decreto, del 15 de octubre de 1827, del emperador Pedro II que creó la Enseñanza Elemental, obligando a la enseñanza de las primeras letras en todos los pueblos y ciudades de Brasil. En homenaje a este día un grupo de profesores, “Docentes por la Democracia” crearon una petición on-line que resume la respuesta de los profesores a ese proyecto de educación de Bolsonaro:

“… De esta forma, entendemos que el acto de educar es un proceso de cuestionamiento constante y, como tal, debe promover la inquietud intelectual como su fuerza motriz, no caben en el proceso fuerzas controladoras de acomodación. Proyectos que hieren esa libertad también hieren nuestras condiciones de trabajo. Así, nos colocamos en defensa de una escuela y de una universidad brasileñas de calidad que atiendan a los derechos humanos y que contribuyan efectivamente para el desarrollo económico, político, social y cultural del país”.

Otra voz en contra de estos proyectos es la del candidato presidencial del Partido de los Trabajadores, ¡que es un profesor!, Fernando Haddad y que nombró como su ministro de educación ¡a otro filósofo/profesor!, Mario Sergio Cortella, él se ha colocado enfáticamente contra estos “proyectos de educación moderna” con una serie de planes, una comparación entre ambos en este artículo.