Andrés Michelena ya tiene nuevo hogar: la Superintendencia Antimonopolio

Ezequiel O. Salinas

Pregunta: ¿Por qué Michelena dice tonterías y sigue en el cargo? Porque Michelena también representa al capital.

Si piensan que Michelena ha hecho bastante daño en la Secretaría de la Comunicación –ahora redenominada Secretaría de Comunicación de la Presidencia– imagínense el daño que hará en la Superintendencia de Control de Poder de Mercado. El Consejo de Participación Ciudadana Transitorio designó a un hombre de su extrema confianza, Danilo Sylva, como Superintendente definitivo hace pocos días, por cinco años.

Para la designación, el Consejo Transitorio ignoró todas las impugnaciones presentadas en contra de Sylva. Ni si quiera permitió que se tramiten, no hubo audiencia pública. En medio proceso, por pedido de Michelena, el Consejo Transitorio presidido por Trujillo cambió las normas para la elección del Superintendente. Con una simple resolución de “aclaración e interpretación” el 2 de octubre, el CPCCS Transitorio violó su propio “Mandato 39” y el criterio de especialidad ordenado por el artículo 213 de la Constitución. La norma exigía al menos maestría especializada en competencia económica. El Consejo Transitorio se arrogó funciones del Consejo de Educación Superior y, para favorecer a Sylva, concluyó que el título de abogado servía como “doctorado” de cuarto nivel.

El Consejo argumentó que han revisado los programas académicos de posgrado y que no han encontrado programas de cuarto nivel especializados en competencia económica. Esto es un insulto a quienes estudiaron maestrías y doctorados en derecho y en economía. Esto es un insulto al anterior Superintendente, Pedro Páez, quien sí cursó un doctorado en economía. Esto es un insulto a todos quienes se han formado en el exterior; una consulta sencilla al Consejo de Educación Superior o a la Senescyt hubiera arrojado centenas de nombres de ecuatorianos y ecuatorianas con cuarto nivel en economía o en derecho económico. Pablo Dávila y Julio César Trujillo, en menos de un minuto de sesión, con simple resolución, decidieron que el título de abogado de Sylva cuente como título de cuarto nivel y lo designaron Superintendente.

Si Sylva tuviera sangre en la cara, debería renunciar a la designación. Si el CPCCS Transitorio no revisa su propia decisión –tan burdamente violatoria de la Constitución, de sus propias normas y del sentido común– quedará como cómplice de la agenda de las transnacionales estadounidenses que Michelena representa.

Esta no es la primera vez que Michelena ordena en el CPCCS para ampliar su esfera de influencia en instituciones por fuera del Ejecutivo. En una de sus primeras decisiones inconstitucionales, el CPCCS Transitorio quiso complacer a Michelena al designar a su íntimo amigo y colaborador, el abogado Edison Toro –sin tener especialización alguna en materias de comunicación–, como Superintendente de Comunicación encargado. Todas las lupas estuvieron en la salida de Carlos Ochoa pero no en quién lo remplazó.

En este mismo espacio advertimos las graves consecuencias que iba a traer la designación del abogado de Mahuad, Danilo Sylva como Superintendente. Michelena puso a Sylva en el Consejo de Regulación de la Comunicación (Cordicom) y ahora lo pone en la Superintendencia Antimonopolio.

Como una muestra de la intención de aumentar los monopolios en la economía está la gestión de Danilo Sylva en el Cordicom, que ha buscado destruir a los medios comunitarios para beneficiar a los grandes medios monopólicos. Cuando Michelena salga del Ejecutivo, tengan por seguro que ocupará un cargo en la Superintendencia, con Sylva, y juntos se dedicarán a desbaratar el mandato constitucional –que consta en la Ley Antimonopolio– que impide que los bancos y banqueros sean propietarios de medios de comunicación.

Imagínense al informante de la embajada estadounidense a cargo de la Superintendencia Antimonopolio, donde todas las transnacionales que quieren feriarse el País mediante privatizaciones tienen que obtener autorización previa.