El “horrocrux” menos pensado: 20 años de dolarización

Gonzalo Paredes|

En la última entrega de la saga del niño mago, se reveló que Harry Potter era el horrocrux que Lord Voldemort nunca planeó para alcanzar la inmortalidad. En la lucha por el poder total en el mundo mágico, el “señor oscuro” escondió su alma en distintos objetos, pero cuando buscó asesinar a Harry, su madre se interpuso y el hechizo le rebotó, destruyéndolo. De esta manera, el alma de Lord Voldemort se refugió en lo único que estaba vivo, Harry. Neoliberalismo y dolarización tienen el mismo desenlace.

En 1992, Alberto Dahik se posesiona como segundo mandatario en la presidencia de Sixto Durán Ballen. Este alto cargo le permitió aplicar medidas de política económica de corte neoliberal: reducción de la presencia del Estado en la economía a través de un profundo ajuste fiscal y un programa de privatización de las empresas públicas. El primero lo llevó a cabo con mayor éxito que el segundo. La economía se desaceleró en 1992 y 1993. No obstante, el plan de Dahik estaba envenenado. La idea central implementada fue la desregulación total de la economía, y el sector financiero fue el principal ámbito para llevarla a cabo. El Superintendente de Bancos de la época, Dr. Ricardo Muñoz Chávez, aseveró que los mejores reguladores de la banca privada eran los propios banqueros. Después de unos pocos años, se cristalizó la quiebra del sistema.

Asimismo, Dahik señaló que “es posible privatizarlo todo”. No obstante, se encontró con varios escollos y el programa terminó en fracaso. La economía se volvió a desacelerar en 1995, cuando un año antes había repuntado. La banca sufrió problemas de liquidez, aumento del déficit fiscal, de la inflación y de la volatilidad de valor de la divisa. La “estabilidad” fue muy pasajera. Cuando la economía sufrió shocks externos y adversidades climáticas, el velo que cubría la corrupción y los excesos de los banqueros se corrió. La situación se agravó porque el Estado no precisaba de todos los instrumentos de política económica para enfrentar las diferentes restricciones. La liberalización financiera había socavado la capacidad de intervención del Estado en la economía.

Desde marzo de 1982, el Banco Central del Ecuador aplicó una diversidad de regímenes cambiarios con el objetivo de brindar estabilidad a la moneda nacional y de frenar el alza de los precios. Sin embargo, fue todo lo contrario: procesos inflacionarios con devaluaciones recurrentes en una economía con bajo crecimiento económico. Este proceso de pérdida paulatina de la política monetaria no solo demostró que el neoliberalismo fracasó en su intento de implementar su “fórmula de prosperidad”, sino que arrastró a la moneda nacional a un camino sin retorno.

Bajo este contexto, el neoliberalismo consiguió algo que no estaba en sus planes: la privatización de las reservas de dólares. Aunque existió un ambicioso plan de privatizaciones, esta no se la contempló. Surgió como un efecto de la crisis que causó el recetario neoliberal, tal como relatan los hechos a partir de la incorporación de la Disposición Transitoria cuadragésima segunda de la Constitución de Sangolquí de 1998, que obligó al Banco Central a garantizar el 100 % de los depósitos del sistema bancario. Una vez que se abandonó al sucre como moneda nacional, el Banco Central del Ecuador transfirió su capacidad de control e influencia sobre la oferta monetaria a la banca privada, específicamente, a la banca grande: Banco Guayaquil, Banco Pichincha, Pacifico y Produbanco. El nivel de concentración del sistema bancario aumentó después de la crisis de 1999: los cuatro bancos grandes captan más del 60 % de los activos totales.

Después de que Lord Voldemort fue destruido en el Valle de Godric, Harry sobrevivió. Sin embargo, el “señor oscuro” regresaría porque tenía garantizado su “resurrección” con los diferentes objetos donde había depositado su alma (horrocrusex), sin saber que Harry era uno de esos distintos “objetos”. Voldemort planeó asesinar a Harry y cuando lo logró, sus fuerzas se debilitaron porque eliminó una de las fuentes de vida que lo mantenían vigente a través del tiempo. Después de la crisis de 1999, los grupos económicos ganadores de la disputa entre banqueros de la costa y de la sierra en los noventa, a través de los partidos políticos, se impusieron en la toma de decisiones de política económica. Esta situación duró hasta la llegada de Rafael Correa al poder. Este lapso se conoce como la “recomposición neoliberal” (2000-2006).

El stablishment financiero y económico, con los banqueros a la cabeza, descartaron radicalmente que el principal objetivo de la política económica sea el crecimiento económico, sino mantener la dolarización. Por lo tanto, los esfuerzos de la economía estaban encausados para la libre movilidad de flujos de dólares entre Ecuador y el resto del mundo, a costa, si llegara a ser el caso, de una pérdida del PIB.  De forma absoluta esto cambió después de 2007. Se redefinió el objetivo de la política económica y se consideró una mayor intervención del Estado. La economía soportó dos fuertes shocks externos (2008-2009 y 2015-2016), pero la dolarización se sostuvo.

No obstante, el proyecto de ley presentado después de la crisis de octubre por el Gobierno de Lenin Moreno (y archivado por la Asamblea) reveló que los grandes grupos económicos y financieros del país no les interesa la dolarización (menos aún el desarrollo productivo del país), porque algunos articulados promovían la fuga de capitales, muy peligrosa para cualquier régimen monetario, sin excepción. Los grupos de poder que están detrás de las actuales reformas económicas les queda una advertencia: si buscan asegurar y lucrar con sus capitales mediante una masiva fuga, la dolarización está herida de muerte. Una moneda propia, pero muy débil, estaría a la vuelta de la esquina.

La obra de J. K. Rowling señala que cuando Voldemort regresó a la vida para asesinar a Harry, este se destruyó a sí mismo. De la misma forma, en Ecuador, con el neoliberalismo de vuelta, si el objetivo es valerse de la dolarización para promover la masiva fuga de capitales, una profunda recesión de final imprevisible es muy probable.