Por Luis Herrera Montero

Hay gente que votó por Lasso y luego por Noboa en afinidad con el hacer trampa: les gusta explotar y abusar a otras personas. Mejor si no pagan impuestos, así hacen más plata, cumpliendo el objetivo trazado y luego con descaro creerse que ellos nos hacen el favor de ofrecer el empleo, cuando los trabajadores ganan su sueldo gracias al propio esfuerzo; lo malo es que algunos del pueblo no se han percatado que ellos son los que producen el enrriquecimiento desbordado de las élites económicas. Otra gente votó por Noboa, ya que están convencidos que con su individualismo llegarán un día también a ser ricos, pese a no cubrir con lo necesario para su sobrevivencia, pero han interiorizado el egoismo como éxito. Los primeros limpian pecados regalando miserias en navidad y los segundos recibiéndola sin sentido de dignidad. A muchos de los primeros seguro les parece normal que un presidente desempeñe dichas funciones y a la vez sea también candidato presidencial, que además se atreva a prohibir ilegalmente el uso de los celulares durante el evento electoral, con la amenaza de multar, incluso con miles de dólares, si alguién desacata tal orden, pues son tamposos, fraudulentos y tan desvengonzados que desde el más vil autoritarismo imponen la injusticia a través del miedo. Los que sueñan ilusoriamente que llegarán a ser ricos, podrán recuperar la dignidad perdida y sacudirse de su situación de manipulados. Esperemos que así sea. No merecemos a los Noboa en el poder ejecutivo de nuestra nación.

En que lado se coloca la Corte Constitucional, acaso en el mismo del Consejo Nacional Electoral, que están dentro de los personajes que apoyarán a Noboa, o harán respetar la ley electoral y la Constitución. El pueblo con conciencia democrática los vigila. Igual respecto de las Fuerzas Armadas, suponemos que no se sumarán a la trampa. Y la ciudadanía engañada, desde el ejercicio pleno de derechos y de las legítimas exigencias respecto a los deberes constitucionales, no debería validar la trampa desde discursos anticorreistas, que las élites usan para mentir y manipular en sintonía con lucrativos intereses. Quienes creemos en la dignidad estamos ya denunciando. Falta aquellos que prefieren soñar individualistamente sin conciencia social ni de nación. Hay tiempo para despertar y esperamos que la trampa no sea su vocación, pues urge salir de la larga tragedia neoliberal, que tiene de aliados a las mafias del narco, pero también a la delincuencia instalada en el Estado.

Algunos han apoyado escritos aclarando que las oligarquías no solo noboístas no desean controlar el manejo mafioso de los celulares para evitar las masacres carcelarias, pero si se empeñan en controlar la vigilancia ciudadana ante serios riesgos de afectar la legitimidad del próximo evento electoral de abril. Paremos de inmediato que nos roben la democracia durante cuatro años más. Hay mucha evidencia para evitarlo

Por RK