Por Miguel Ruiz
Cientos de mujeres y hombres abarrotaron el auditorio y el patio de la FENOCIN durante la tarde del jueves, en las inmediaciones del mercado Santa Clara. Un espacio que casi resulta insuficiente para albergar a una Asamblea Ciudadana que, en principio, debía realizarse en otra sede, pero que tuvo que ser cambiada a última hora, por la negativa del presidente de la CONAIE de acoger a las y los ecuatorianos que se autoconvocaron para dar inicio a un proceso que aspira activar la revocatoria del mandato de la dupla Noboa-Pinto. El presidente de la CONAIE no fue el único que se negó; también lo hicieron los responsables de CIESPAL que, aun habiendo alquilado el auditorio a los organizadores de la Asamblea, recularon en el último minuto. Los obstáculos no pararon allí: el presidente de la FENOCIN no pudo estar en el evento, pues se le notificó que tenía que presentarse en Fiscalía, porque se le abrió un proceso ¡oh, coincidencia! justo ahora que esa organización prestó sus instalaciones para el evento de marras.
No obstante las dificultades, la multitud presente no se amilanó, y al grito unánime de ¡Fuera Noboa fuera!, instaló una Asamblea que, como puntos centrales tenía los siguientes: la constitución formal de la Plataforma Ciudadana para la Revocatoria de Mandato al binomio presidencial (y demás funcionarios de elección popular) —nombre largo que hace honor al hartazgo que los concurrentes han venido acumulando durante la ¿gestión? del actual presidente del Ecuador nacido en Miami —; y la presentación de una App, Revoca Ec, que servirá para facilitar la multitud de tareas que requiere un esfuerzo de una magnitud no menor. Como se recordó, para que el referendo revocatorio pueda ser activado, se necesita 1 millón de firmas como mínimo, aunque los expertos sugieren no menos de 2,5 millones, como respaldo.
Quienes participaron de forma entusiasta en el encuentro provenían de diferentes rincones de la Patria: los había de Cotopaxi, Loja, Sucumbíos, Guayas, Sante Elena y, desde luego, de la anfitriona Pichincha. Eran, en su mayoría, hombres y mujeres curtidos en las mil batallas que los sectores populares y las clases medias empobrecidas dieron a finales del siglo pasado y en lo que va del presente. La mayoría, gente de organización; de militancias varias: Asamblea Nacional Ciudadana (ANC), Frente de Defensa Petrolero Ecuatoriano, organizaciones de migrantes, de mujeres, del transporte pesado, de la FENOC, la FENOCIN, el Frente de Jubilados… Las grandes ausencias organizativas (al menos por el momento) fueron la CONAIE y los sindicatos, pero también la juventud, relativamente poco representada en la Asamblea. Sin embargo, más que como carencia, los asistentes lo interpretaron como un reto: el de seguir sumando organizaciones sociales (y políticas) que estén en sintonía con los propósitos de la revocatoria.
Con la Constitución en la mano, e invocando el Artículo 105 que a la letra dice «Las personas en goce de los derechos políticos podrán revocar el mandato a las autoridades de elección popular» (dicho sea de paso, una de las grandes conquistas de la tradición republicana que concibe al pueblo como el titular de la soberanía y, por tanto, con la potestad de cambiar a sus gobernantes cuando se sienten defraudados por estos), los participantes no dejaron de recordar, a voz en cuello, un rosario de agravios que se le atribuyen al gobierno de turno: El pueblo lo dijo, cuatro veces NO ¿Qué cosa no entendiste, la N o la O?; No hay medicinas, tampoco atención: la revocatoria, es la solución; El IESS no se vende, la Patria se defiende…
Después de una serie de intervenciones en las que no faltó mención al legado de Manuela Sáenz, Dolores Cacuango, Tránsito Amaguaña y Eloy Alfaro, así como el llamado a abarrotar las calles el Primero de Mayo para hacer más explícito el hartazgo popular con un gobierno al que se calificó de mafioso y oligárquico, se dio paso a la conformación de un Comité de Coordinación, en donde estarán una media docena de representantes de organizaciones que tendrán como misión poner manos a la obra para facilitar las diferentes tareas de cara a un proceso que se vislumbra arduo y que, como los propios organizadores reconocen, ya comienza a ser atacado por el poder de turno. Se anticipa que lo más difícil no será juntar las firmas (la popularidad del presidente está en caída libre, como se sabe), sino sortear los obstáculos que seguramente van a poner aquellos poderes que se consideran subordinados al presidente, como el Consejo Nacional Electoral. En ese sentido, no faltaron las duras críticas al papel desempeñado por Diana Atamaint, quien está en funciones prorrogadas en el CNE.
Con todo, la ahora constituida Plataforma Ciudadana, mandó un mensaje muy claro al pueblo del Ecuador; aunque se saben vigilados y perseguidos, una y otra vez repitieron una consigna que va a contrapelo del amedrentamiento cotidiano contra todos aquellos que han desafiado al poder de Noboa: ¡No tenemos miedo, no tenemos miedo! Por lo que este testigo logra intuir, en esa consigna se concentra lo mejor de la reserva moral del pueblo ecuatoriano; un pueblo que se ha propuesto la enorme tarea de decirle ¡Basta! a un gobierno que le ha dado la espalda.
