Crónicas de la cuarentena (16) ¿es en serio?

Lucrecia Maldonado|

A veces una se pregunta si es en serio.
Por ejemplo, cuando ve el trino con el que Moreno pretende desvirtuar las opiniones de Nayib Bukele, Presidente de El Salvador. O cuando ve las fotos de Otto Sonnenholzner, impecable, recorriendo un hospital vacío apenas protegido por una mascarilla y un par de guantes (igual que los secuaces… perdón, personeros que lo acompañan). O cuando mira al flamante Ministro de Salud y al controvertido Paúl Granda oficiando de repartidores de víveres sin siquiera una moto por las barriadas pobres de Guayaquil o de alguna otra ciudad. O cuando ve el contenido de la funda de víveres que van dejando en cada casa.
Sí. Una se pregunta si es en serio que un grupo musical de ínfima calidad está haciendo una canción propia de una campaña electoral para el actual Vicepresidente, repitiendo cosas que nos preguntamos si se referirán a él o a otro Otto que seguramente habita en un universo paralelo.
¿Será en serio lo que declara Juan Sebastián Roldán respecto de la ‘despedida digna’ que quiere darles a los ciudadanos fallecidos, arrojados en las calles porque mantenerlos en las casas en el invierno costeño, con el calor y la epidemia resulta altamente peligroso? ¿Será en serio que esa ‘despedida digna’ les van a dar enterrándoles en una fosa común? ¿Qué entienden por dignidad, esta ralea de políticos, especie de cosa indefinible en cuyas manos caímos por una oscura jugarreta de la traición?
¿Es en serio que, muy sueltos de huesos, los personeros de los agonizantes medios públicos y una serie de Ministros de Estado dediquen sus días y horas a esparcir el rumor de un troll-center correísta, cuando en realidad es obvio, porque no se ocupan de disimular un milímetro, que el verdadero troll-center está del otro lado, son ellos mismos, y ni siquiera lo hacen bien?
¿Es en serio que las prioridades del gobierno, que habría tenido la oportunidad de reinvindicarse y quedar bien desde que empezaron los rumores de pandemia, sigan siendo inhabilitar a Rafael Correa para que ocupe un cargo público, y vender a precio de huevo todos los activos del estado lo más pronto posible, en una actitud demencial que se parece demasiado a la histeria de los nazis cuando se vieron derrotados y decidieron ejecutar la ‘solución final’, aprovechando nuestro encierro?
¿Es en seirio que la MInistra de Gobierno anuncie la suspensión de la cuarentena en el pico de la diseminación de la pandemia en nuestro territorio sin presentar un mínimo sustento técnico para su decisión?
¿Fue en serio que cuando la alcaldesa de Guayaquil invadió la pista del aeropuerto con camionetas para impedir el aterrizaje de un vuelo humanitario que venía a llevarse ciudadanos extranjeros, cometiendo un delito grave, la Ministra de Gobierno lo minimizó diciendo que ‘no es tiempo de polemizar’?
¿Es en serio que prefirieron pagar el servicio de los bonos de la deuda (o como se llame lo que pagaron) en lugar de destinar fondos al manejo de la emergencia sanitaria?
Y en medio de esta serie de bromas de mal gusto, los banqueros se ponen tiernos y también deciden hacer donaciones que representan un ínfimo porcentaje de sus ofensivas ganancias. ¿Treinta respiradores? ¿Diez millones de dólares? Ojalá no se queden en la inopia, pobres gentes. ¿Es en serio?
¿Es en serio que la caritativa Junta de Beneficencia de Guayaquil cobra 1700 dólares por cremación?
Triste cosa es que en un momento así nos toque estar al cuidado de los mismos que en octubre nos quisieron matar y nos sacaron los ojos.
Y más triste todavía es que nadie tenga una respuesta o un plan de acción en favor de la gente, de verdad. ¿Es en serio?