Por Pablo Salgado J.
No sabía que mentir era contagioso. Y tampoco sabía que la mentira causa desmemoria. Grave mal, más aún cuando se trata de la gestión pública. Ciertamente, la memoria es frágil, sobre todo en tiempos de campaña electoral. De ahí que, me permito recordar -y recordarle a la Ministra de Cultura, Romina Muñoz- la gestión que en cultura y patrimonio realizó el gobierno de la Revolución Ciudadana, RC.
Una gestión con significativos avances en el cumplimiento de los derechos culturales y laborales para los artistas, creadores y gestores culturales; así como en garantizar el acceso de la ciudadanía a las expresiones artísticas, al espacios público y a la formación en artes; al acceso transparente y democrático a fondos públicos, a la consolidación de la Institucionalidad cultural del país; y al cuidado y preservación de nuestros patrimonios.
Estimada Ministra, para evitar la desmemoria -que no es buena para la salud del país- voy ahora a ennumerar algunas -no todas, sería demasiado largo- de las obras realizadas durante la gestión de la RC, en temas de cultura y patrimonio:
De la misma forma en que se garantizaron los derechos a la salud, a la educación, también la Constitución de la República, aprobada en 2008, garantiza los derechos culturales y laborales para todos los artistas y gestores, así como la libre creación, los derechos de la naturaleza, el acceso de todos los ciudadanos a la cultura, y la conservación y puesta en valor de nuestros patrimonios. Además, se reconoció el Estado plurinacional como una forma de asumir la diversidad cultural del país y de respeto a los pueblos originarios.
Es el gobierno de la RC el que creó, en 2007, el Ministerio de Cultura, intentos de creación que no habían prosperado en gobiernos anteriores. Y como resultado de una propuesta de gestión de gobierno y de políticas públicas -enmarcada en el Plan Nacional del Buen Vivir- se creó el Sistema Nacional de Cultura, para fortalecer y consolidar la gestión cultural en todo el país, y de modo desconcentrado y descentralizado. Sistema Nacional que su gobierno y los dos anteriores, de Lenín Moreno y Guillermo Lasso, han desmantelado. Y en este marco del Sistema Nacional de Cultura, se crea también el Museo Nacional, MUNA, del que fue su Directora.
Se crearon cuatro universidades públicas, entre ellas la Universidad de las Artes, en donde también Ud. fue docente. Universidad que no solo contribuye a la formación y profesionalización de artistas y gestores, sino que ha dinamizado la actividad cultural de Guayaquil. También se restauró el edificio de la gobernación, para fuera la sede de la UArtes, así como otras edificaciones patrimoniales, como el edificio de El Telégrafo.
Se crearon, en 2008, los Fondos Concursables, de los que ahora Ud. se ufana y se enorgullece. Fondos que han permitido el acceso, transparente y democrático, a recursos públicos, y que merecen ya una evaluación para medir su impacto. También se incorporó al Ecuador al sistema de los Fondos de cooperación internacional IBER, para que nuestros artistas puedan tener acceso a más recursos y co-producciones.
Se entregaron presupuestos de inversión dignos para las instituciones de cultura, que su gobierno los ha recortado casi a cero. El presupuesto global de las entidades que formaban parte del Sistema nacional de cultura ascendía, en promedio de esos años, a mas de 100 millones de dólares. En el 2014, por ejemplo, se invirtieron 129.7 millones. Y los gobiernos neoliberales lo han recortado a 47 millones en el 2020; y, ahora en el gobierno del presidente Noboa, apenas supera los 44 millones. Es decir, durante el gobierno de la RC se invirtieron 7.61 dólares en cultura por habitante. Mientras que ahora, no llega ni a los 2 dólares.
Se creó el Sistema Nacional de Festivales y, en ese contexto, el Festival de Artes Vivas de Loja, del cual Ud. Ministra disfrutó enormemente; se tomó numerosas fotografías y grabó varios Tik Tocks. Festival que se inició con un presupuesto de 3 millones de dólares, y los gobiernos posteriores lo han reducido hasta llegar en su gestión a sólo 300 mil dólares. Y no solo eso, sino que para el Festival se construyó el Teatro Benjamín Carrión, un antiguo anhelo de la provincia de Loja.
A propósito de teatros, se restauró el Teatro Le Marie, en Tulcán, y se crearon nuevos espacios y centros culturales, como la Casa de los Abuelos, en Manabí; el Centro Cultural Tránsito Amaguaña, en La Chimba; el Centro Cultural Fábrica Imbabura, en Antonio Ante; el Centro Intercultural Baeza; el Museo de Alfaro, y el Museo Cancebí, en Montecristi, y se organizó e implementó, al fin, el plan de gestión para Cerro de Hojas Jaboncillo, el sitio arqueológico más importante del país, por solo citar algunos ejemplos; espacios que ahora, lamentablemente, están cerrados o apenas funcionan.
Se promulgó la Ley orgánica de cultura y patrimonio, que penosamente la mayoría de sus mandatos se han incumplido, y ahora, en su gestión, siguen sin cumplirse; no se ha implementado los Sistemas nacionales, ni los Subsistemas, ni las Redes nacionales, ni el Régimen integral de formación en artes, RIEFAC, y ni siquiera el Plan nacional del libro y la lectura, a pesar que Ud. Ministra declaró al 2024 como el Año de la lectura y la oralidad, con cero impacto y nulos resultados. El Ecuador sigue siendo, el único país de la región que no cuenta con un Plan lector ni con un Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas.
También es necesario recordarle que el gobierno de la Revolución Ciudadana realizó la Declaratoria de emergencia patrimonial, en la cual se invirtieron por primera vez en la historia más de 450 millones de dólares. Y se declaró la emergencia porque sus líneas de política pública se entendían no solo con la mirada monumental de conservación, sino como una forma de reconstituir el tejido social, dinamizar las economías locales y construir el presente a través de la ciudadanización de los patrimonios. De ahí que, por ejemplo, se devolvió el monolito de San Biritute -luego de 70 años retenido indebidamente en el Municipio de Guayaquil- a la comuna de Sacachún, como un simbolo de fertilidad para que vuelva ser una fuente de vida que active su economía, y como una reafirmación de un Estado intercultural.
Se realizó el inventario de bienes patrimoniales, y se digitalizaron más de 1 millón de documentos. Se creó la Red de ciudades patrimoniales, en conjunto con 22 Municipios, para incorporar la agenda pública patrimonial en sus planes de gestión. Red que, lastimosamente, ya no funciona. Y el programa Socio Patrimonio, que permitía a los Municipios acceder a un sistema de financiamiento con el Banco del Estado, con el 60% de créditos no reembolsables, para fortalecer sus competencias.
Se recuperó el Tren patrimonial de Alfaro -símbolo de unidad nacional- con 18 rutas que generaron un proceso de reactivación cultural y económica en más de 60 comunidades en varias provincias del país; el Tren mas difícil y hermoso del mundo. Tren patrimonial que los gobiernos neoliberales desmantelaron y chatarrizaron.
Se restauraron, a través del programa SOS Patrimonio, más de 200 edificaciones patrimoniales en todo el país. Se restauraron 17 centros históricos de ciudades intermedias, desde Alausí y Oña hasta San Gabriel y Zaruma, que ahora está a punto de colapsar. Se dotó a todos los contenedores, incluidas las iglesias, de bienes patrimoniales del país de kits de seguridad y alarmas contra incendios, que -en estos años- no han sido mantenidas ni renovadas, poniendo en riesgo el patrimonio nacional.
Se creó el programa Rehabilitación de inmuebles patrimoniales privados, con el cual se financió la recuperación de centenares de conjuntos edificados y casas patrimoniales privadas, en 13 provincias del país. Hoy, en cambio, se destruye los patrimonios a vista y paciencia del Ministerio y el INPC.
Se creó, en 2010, la Comisión interinstitucional de lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales, que permitió repatriar más de 4 mil piezas arqueológicas que estaban por subastarse en varios países del mundo; se creó la policía patrimonial, puestos de control en los aeropuertos, la línea 1800Patrimonio. Comisión que ahora, en este gobierno, apenas se reúne una vez al año, y no ha generado un solo proceso de repatriación de bienes.
Se logró de la UNESCO la Declaratoria de la técnica del sombrero de paja toquilla como Patrimonio inmaterial de la Humanidad, con su respectivo plan de salvaguarda; se inició el proceso para la Declaratoria del Pasillo, y su plan de salvaguarda que, una vez promulgada la Declaratoria, su gestión no lo ha inplementado y lo ha ignorado. Pero eso si, se declaró al Encebollado como patrimonio, para enlatarlo y que las empresas privadas, del entorno del presidente, puedan lucrar y enriquecerse.
También el gobierno de la RC entregó el primer aporte, de 3 millones de dólares, para que empiece a funcionar el Consejo Nacional de Cine, y luego su Fondo concursable que permitió que el Ecuador pasara de producir 1 película cada cinco años, a producir 38 películas, y más de 300 cortos y documentales al año. Y en total, en los diez años, 166 largometrajes con financiamiento a través del Consejo que, con la Ley orgánica de cultura, se convirtió en el Instituto de Cine y Creatividad Audiovisual, ICCA, que fue desaparecido -de manera ilegal e inconstitucional- y que, a pesar de existir un decreto presidencial para su restitición, aún no se ejecuta porque se negó el plan y el presupuesto, 700 mil dólares, para esa restitución. Y no solo eso, sino que se despidió al director, Jorge Carrillo, porque se negó a utilizar los bienes y recursos públicos del IFCI en su campaña electoral.
Se recuperó para Quito la Feria del Libro, y se consiguió que Ecuador fuera el invitado de honor en las Ferias del libro de Bogotá, Caracas, Lima, La Habana y República Dominicana. Se publicaron -en acuerdos con editoriales privadas- tres colecciones de literatura nacional para que los ecuatorianos iniciaran sus bibliotecas familiares, con un tiraje de 25 mil ejemplares de cada título. Y se publicó con Alfaguara, la hermosa Colección Literatura del Ecuador, con lo mejor de la novela, el cuento, el ensayo, y la poesía de nuestros escritores, y que circuló en España y el resto de países latinoamericanos. FIL de Quito y FIL internacionales que el Ministerio abandonó.
Lo mismo con la música, se publicaron colecciones de CDs de todos los géneros y con músicos y compositores de todo el país. Y se valoró, por primera vez, a nuestros músicos portadores de saberes, como el caso de nuestros Taitas y Mamas, preservando su música -nuestro patrimonio sonoro- y sus historias de vida plasmadas en un libro que incluso fue nominado al Grammy Latino.
Ministra, recuerde que mientras en el periodo 2000-2006 se habían invertido apenas 167 milones en el sector de cultura y patrimonio, en el periodo de la RC se invirtieron 1.687 millones de dólares. Si, Ministra, 1687 millones. Y esta inversión se realizó porque se puso en valor nuestros patrimonios, nuestra memoria histórica y porque a través de la cultura, y sus diversas expresiones artísticas, se puede construir una sociedad inclusiva y equitativa. No se trataba de desconocer el trabajo que anteriormente se ha realizado en cultura, a lo largo de la historia. No. Por el contrario, se trababa de, como ya proponía el recordado Benjamín Carrión, volver a tener Patria, a través de la cultura.
Hoy, con el gobierno del presidente Noboa, se han disparado las cifras de exclusión, de desigualdes sociales, de pobreza, de desempleo y, como nunca, tenemos la más cruel violencia de nuesta historia. Y los presupuestos para cultura y patrimonio han vuelto a ser mínimos, precarios y vergonzosos.
También Ud. Ministra se enorgullece de los Consejos Consultivos y Ciudadanos, pues esos Consejos también los creó el gobierno de la RC, solo que ahora ya no son transparentes y sus miembros deben firmar un compromiso de confidencialidad.
Ud. afirma, sin ruborizarse, que durante la gestión de la RC, no se han generado políticas públicas para la cultura y el patrimonio. Qué mal informada está, Ministra. Sorprende como, cuando le conviene, pierde la memoria. Se generaron, y aplicaron, varias políticas públicas a través de sus Consejos Sectoriales, porque era un gobierno que tenía no solo planificación sino mecanismos de seguimiento a la ejecución de cada proyecto. En buena hora esas políticas se publicaron, y ahí en la Biblioteca del propio Ministerio de Cultura deben estar los libros, enpolvándose, para que los consulte y las aplique. Y no solo las líneas de política pública, sino los resultados de su ejecución, los indicadores de seguimiento, de cumplimiento de metas y objetivos, y los procesos de rendición de cuentas. Y además, se elaboraron, y publicaron, los respectivos manuales y las guías de bienes culturales, de cada provincia del país, para los Gobiernos autónomos desentralizados.
Como sabemos, es el Ministerio de Cultura el que, no solo incumple la Ley orgánica sino que no ha generado políticas públicas. Dice que ha elaborado, al menos dos: para el libro y la lectura, y para las industrias culturales. En verdad, no son políticas públicas, son insumos para la construcción de esas políticas. A tal punto que hoy, Ministra, inaugura -vestida de morado- Ludotecas, cuando poco antes el propio Ministerio de Cultura había eliminado más de 30 Tambos de lectura. Y maquilla la gestión, con visitas a “territorio” en campaña eletoral.
En el subsuelo, en el que Ud. Ministra inauguró el mal llamado Museo de la Memoria, se habían instalado dos salas de exposiciones para que puedan exhibir su obra los artistas visuales, de trayectoria y emergentes. Salas que se desmantelaron y se convirtieron en bodegas y sótanos, en los que ahora Ud. monta ese simulacro vergonzoso -para cumplir con la sentencia de la Corte Constitucional- que, en verdad, es un Sótano del olvido, como bien señalan las asociaciones de los familiares de las víctimas, a las que Ud. ha despreciado e ignorado. La memoria es fundamental, precisamente para que hechos de lesa humanidad -como la desaparición de los niños de las Malvinas- no vuelvan a repetirse. Y para que no se hagan acusaciones falsas, ni se desconozcan acciones y gestiones.
Otro tema que revela la ineficiencia en la gestión de los tres recientes gobiernos, es la Reserva patrimonial del Aranjuez, que guarda las mas importantes colecciones arqueológicas, de arte, documentales y patrimoniales del país. Los gobiernos de los presidentes Moreno y Lasso, a través del Ministerio de Cultura, anunciaron su traslado al edificio de UNASUR, en la Mitad del Mundo. No fue así. Se retractaron a pesar de que ya se había contratado a la empresa de mudanzas. Pero el remedio resultó peor que la enfermedad; se desalojó el edificio del Centro de Investigaciones para la memoria y el patrimonio cultural, del INPC, para dizque ahí alojar la reserva. Una impresentable muestra de canibalismo cultural, a pesar que los informes técnicos recomendaban que el edificio no era apto para recibir la carga que implicaba la reserva. Se destruyó el Centro de Investigaciones del INPC -creado por el gobierno de la RC- en donde se encontraban en exhibición las piezas arqueológicas repatriadas, los laboratorios de fotografía, el centro documental, un auditorio y una exposición con el proceso de patrimonialización del sombrero de paja toquilla. Hoy el edificio está inhabilitado, y el Centro desmantelado. Nada ha hecho Ud. Ministra por recuperarlo.
Es coherente que en gobiernos neoliberales, a los Ministros de cultura les encante la “economía naranja” -el modelo de gestión neoliberal para la cultura- en el que todo pasa por convertir a la cultura en mero consumo, a los artistas en emprendedores y la obra artística y los servicios culturales en mercancías que deben comercializarse en mercados. Obviamente, ese es el modelo que precisamente la Revolución Ciudadana rechazó, porque genera más desigualdad e inequidad; enriquece a unos pocos -las grandes transnacionales culturales- y empobrece a la mayoría. De ahí que hoy vivimos, como nunca, una profunda precariedad del sector cultural. Precariedad, Ministra, que en su gobierno se ha profundizado aún más.
Fue el gobierno de la RC el que creó la Cuenta Sátelite para que el país, al fin, pueda tener indicadores de cultura. Y esos indicadores nos revelan que el PIB cultural -con los gobiernos neoliberales- sufre una constante disminución. Así, entre el 2014 y 2017 -gobierno de la RC- el PIB cultural era del 2.1%; en 2018 bajó al 1.87%; en el 2020 al 1.73%, y en el 2022 apenas fue del 1.5%. Y hoy, con su gobierno, es solo del 1.2%. Es la triste y penosa realidad. Y pensar que un ministro irresponsable, amante del color naranja, afirmó que el PIB de cultura llegaría, para el 2023, al 3.5%.
También se creó el RUAC, registro necesario para generar indicadores de cultura. Y que ahora, por los afanes electorales, lo distorsionan. A los tres recientes gobiernos poco les ha importado la cultura, como poco les importa el bienestar de los ecuatorianos. Las instituciones del Sistema Nacional de Cultura ahora agonizan, ya que son constantes los recortes a sus ya escuálidos presupuestos.
El mismo Ministerio de cultura sufrió una fuerte disminución presupuestaria: de los 53 millones que recibía en 2015, con la RC; a 16.8 millones en el 2020; para el 2023, 11.9 millones, y ahora a solo 14 millones.
La Casa de la Cultura Ecuatoriana ha sufrido un recorte similar, de 17.9 millones del 2011 ha disminuido a solo 13. 5 millones, en el 2022; a 12 millones, en el 2023, y a apenas 11 millones, en este 2025.
Lo mismo sucede con el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, INPC, que de 16.8 millones de dólares que recibía en el 2013, pasó a 6.3 millones, en el 2022; y a sólo 5.0 millones en el 2024.
Esta es la realidad. Son los hechos, verificables. No mentiras. Nunca en la historia del país, el sector cultural y sus instituciones públicas tuvieron presupuestos dignos como en el periodo de la RC. Es lo que las autoridades de cultura no deben olvidar. Decir lo contrario, es mentir.
Y así podríamos seguir, y seguir, ennumerando la obra cultural y patrimonial del gobierno de la RC. Por supuesto que también existieron dificultades, e incluso ineficiencias, equivocaciones y omisiones, algunas muy graves. Sin duda. Pero si analizamos los diez años de la Revolución Ciudadana, con los ocho años recientes, no existe ningún punto de comparación. Hoy el sector cultural y patrimonial está casi abandonado, como abandonados están los hospitales, las escuelas, las carreteras.
Ministra, el Ecuador necesita mas libros y menos armas. Ecuador necesita cambiar de rumbo y entender que la cultura es también una notable herramienta para construir la paz. Por cada dólar que se invierte en cultura, el Estado ahorraría 7 dólares en gastos derivados de la violencia. Ecuador necesita más presupuestos para eduación y cultura, solo así volverá a ser un país de paz y de esperanza; de vida y no de muerte.