¡Digamos NO a los tigres que nos persiguen!

Pedro Pierre|

Desde hace dos años la ‘aplanadora derechista’ está en marcha y no se detiene para desaparecer del mapa político y legal todo lo que les impide lucrar sin medida. Y este año todavía más con la aceptación del gobierno ecuatoriano a la Carta de intención de FMI (Fondo Monetario Internacional). Actualmente toda la maquinaria propagandística apunta a la supresión del CPCCS. La respuesta ciudadana es NO por todo el país. Lo demuestran tanto las manifestaciones callejeras como el vergonzoso 17% de opinión favorable a la gestión del Presidente.

¡No a la desaparición del Consejo de Participación Ciudadana!

Esta semana anterior las manifestaciones contra el gobierno fueron numerosas por todo el país. Lo más llamativo y escandaloso es la casi total ausencia de información en la gran mayoría de los medios de comunicación social del país. Esta actitud es una traición frente a su misión de informar verazmente lo que pasa en el país y un atropello mayor a los derechos a la información de los ecuatorianos. Solamente en los gobiernos dictatoriales pasa esta clase de desinformación y de conculcación de derechos humanos.

Llaman efectivamente la atención las manifestaciones generalizadas en el Ecuador. Por supuesto hay que reconocer que no todas son masivas, pero sí es masivo su número. Esto confirma el descontento y la desesperación en la que se encuentra una gran mayoría de ecuatorianos. El desempleo es la mayor catástrofe actual y cada semana gentes del gobierno confirman que los despedidos van a seguir, justificándolos por la búsqueda de un equilibrio financiero que favorecería a todo el país: el cuento de siempre. Alguien hacía notar que quiénes son despedidos son siempre los que tienen los sueldos más bajos: ¿por qué no se toca a los que tienen sueldos altos? De esta manera se lograría más eficazmente el tan deseado ‘equilibrio financiero’.

El descontento generalizado es también contra la persecución que está sufriendo en este momento el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS). Se está afirmando que este CPCCS tendría un 73% de apoyo ente los ecuatorianos. Los más acérrimos opositores al CPCCS son la mayoría derechista de la Asamblea legislativa. La insensatez de esta persecución al CPCCS salta a la vista. Apenas tiene semanas de estar conformado: ¿de qué malas actuaciones se lo va a juzgar? Además el mismo CPCCS denuncia que todavía no tiene presupuesto para funcionar, que sus empleados están impagos, y que se está acosando a las familias de los 4 miembros señalados. En la Asamblea legislativa, se los acusa de violaciones de procedimientos en su elección cuando se candidatizaron para el CPCCS: ¡oh curiosidad!, porque quienes reconocieron la validez de sus candidaturas son los mismos del famoso Consejo Transitorio de Participación Ciudadana y Control Social. Todo eso denota la malicia de tales persecuciones… Los asambleístas, las mayores autoridades del gobierno y los poderosos del país no quieren un ente estatal -como lo es el quinto poder del Estado- que no esté aupando todos sus atropellos a las leyes, a los ecuatorianos y a sus propias funciones. Es también actualmente el único espacio público capaz de defender a los ciudadanos.

El descontento es grande también por la sumisión incondicional del gobierno a las imposiciones del FMI (Fondo Monetario Internacional) que saquea las finanzas estatales a favor de los mismos poderosos de la banca, importadores y exportadores, pelucones de siempre, a costa del empobrecimiento de la mayoría de los ecuatorianos. Hay que notar que todavía faltan muchos otros compromisos que cumplir con el FMI: privatizaciones, aumento del IVA, despedidos, derogación de leyes sobre la fuga de divisas, restricciones de las ayudas sociales, aumento del gas y de los combustibles, y un largo etcétera que provoca un decrecimiento nacional preocupante cuando hace 2 años el crecimiento económico iba creciendo aunque sea de a poco…

Con las manifestaciones, tal como lo comunican pancartas y proclamas, se puede notar que la mayoría de los ecuatorianos estamos hartos de las violaciones repetidas a las leyes y la misma Constitución, hartos de un gobierno en manos de los que rechazamos en las pasadas elecciones presidenciales y legislativas, hartos de los juicios y apresamientos sin pruebas convincentes como es el caso de Jorge Glas, hartos de los incumplimientos de las entidades fiscalizadoras con las denuncias comprobadas de dineros llevados a los paraísos fiscales que suman más de 30’000 millones de dólares. Sí, estamos hartos de traiciones y atropellos.

¿Dónde están los partidos políticos, los movimientos sociales, populares y sindicales tradicionales, las ONGs, las Fundaciones, las Iglesias que siempre nos dicen defender los derechos de los pobres y de las mayorías ecuatorianas? De hecho, las manifestaciones actuales demuestran la presencia de numerosos grupos de ciudadanos que se organizan y salen a la calle para manifestar su desaprobación con la conducción del país. No es por menos cuando se sabe que el presidente de la república tendría sólo un 17% de aprobación nacional y la Asamblea un 25%. ¿De qué democracia se nos habla de parte de esos autollamados defensores de la patria? De paso denunciamos la represión brutal de la policía.

Un nuevo movimiento popular está naciendo en el país y se está manifestando pacífica y decididamente. Hay un crecimiento de la conciencia, de la dignidad y de la decisión de hacerse respetar como personas y como nación. Hace falta una mayor articulación tanto provincial como nacional, y también mejores tácticas para protegerse de las embestidas de la policía y de las fuerzas del orden internacional dictado por el imperialismo norteamericano. La esperanza está escondida en las alternativas de vida, de defensa de los derechos humanos y de la naturaleza, como también de construcción de un nuevo Ecuador: “Un árbol que crece hace menos ruido que un bosque que se tumba”. La justa rebeldía de los pobres tiene el respaldo del Dios de la Biblia.

¡No a la maldita Carta del FMI!

A cuentagotas nos caen encima las nefastas consecuencias de la carta firmada con el FMI y nos seguirán cayendo hasta que se cumplan todas las imposiciones firmadas. Cada 3 meses el FMI revisa si se ha cumplido lo acordado en el calendario preestablecido: eso es la condición para que desembolse el dinero acordado hasta llegar a los 11’000 millones del préstamos solicitado. 

La mayor consecuencia negativa es el desaceleramiento de la economía que no llegará este año al 1% de crecimiento anual y puede ser que más adelante sea negativo, o sea, dicho de otra manera, entramos en una larga recesión. Eso pasa en todos los países donde ha intervenido el FMI. El caso actual más desastroso es el de Argentina, como también lo fue el de Grecia en Europa. Mientras países como Islandia, Portugal e Indonesia que se negaron a firmar cartas de intención con el FMI, salen adelante con una economía en crecimiento constante. Hay que saber que el FMI es la mayor institución internacional al servicio del neoliberalismo que, en palabra del papa Juan Pablo II, “hace a los ricos más ricos a costa de pobres más pobres”.

Eso es lo que está pasando en nuestro país: aumento de la pobreza, del desempleo, de los despidos masivos, de la canasta básica, de los servicios de luz, agua y teléfono, de la gasolina… ¿Por qué el FMI no ayuda al gobierno a repatriar los 36’000 millones que tienen principalmente los empresarios en los paraísos fiscales, donde estaría involucrado el mismo presidente de la república? He aquí los 13 puntos más relevantes de la carta del FMI tal como los resumió el historiador ecuatoriano, Juan J. Paz y Miño Cepeda, coordinador del Taller de Historia Económica: 1. La “transición histórica para modernizar la economía”. 2. Propósitos altruistas que “requerirán de un esfuerzo de la ciudadanía” y favorecerán “un crecimiento liderado por el sector privado”. 3. Aplausos por los avances logrados por el Consejo Transitorio de Participación Ciudadana. 4. La deuda externa por debajo de 40% del presupuesto. 5. Reducción del déficit en el sector público quitando los subsidios a los combustibles, despidiendo a trabajadores públicos, fusionando ministerios… 6. La reforma del sistema tributario permitiendo la libre circulación nacional e internacional de dinero y la ampliación de la base impositiva. 7. Las privatizaciones “otorgadas a socios privados”. 8. La reforma del Banco Central con un “directorio independiente”. 9. Una “reforma laboral urgente” que revise los derechos de los trabajadores. 10. Una mayor restricción a créditos. 11. La promoción del emprendimiento mediante entrega de dinero a los bancos privados. 12. La atención a los más vulnerables en asociación con empresas y bancos. 13. El libre mercado, en particular mediante la unión con la Alianza del Pacífico liderada por Estados Unidos.

El mismo historiador destaca las siguientes consecuencias: 1. El mercado y la empresa privada son los ejes del desarrollo, lo que contradice principios económicos y sociales de la Constitución. 2. Se subordina el papel del Estado frente a los dictados de las empresas privadas que serán las mayores beneficiadas. 3. Decrecerá la economía y crecerá el desempleo. Conclusión: Volvemos a la década del ’90 que terminó con el feriado bancario y la dolarización que echaron fuera del país a 3 millones de ecuatorianos ¿No se estará preparando la desdolarización a favor de los mismos que la promovieron? Bien se dijo: “Lo peor está por venir”.

Estamos en una lucha parecida a la del perro con el tigre. Pero no por eso hay que dejar de luchar. Varios caminos alternativos están marcha: un mayor conocimiento de lo que está pasando, la conciencia de que no se trata de crisis sino del resultado de un plan neoliberal, unas nuevas organizaciones ciudadanas porque hemos sido traicionados: ¡nos gobiernan los que rechazamos en las urnas! Se están promoviendo reclamos organizados por los atropellos a nuestros derechos; están también la resistencia combativa mediante acciones colectivas no violentas, el regreso a una alimentación sana y a la medicina natural, la promoción de nuevos liderazgos que fomenten una economía solidaria, el compartir de decisiones nacionales y la creatividad frente a las necesidades del momento. Volvamos a la comparación del tigre, imagen del FMI: es cierto que el tigre se va a comer el perro que lo persigue, pero cuando los perros se organizan, el tigre retrocede. Si nos pasan tantas desgracias es porque todavía nos faltan conciencia, organización, decisión y fe. Sí, fe, porque el profeta Daniel predice que el pueblo de los pobres terminará derrumbado a todos los imperios. Confirmemos este camino: así adelantaremos la derrota de los tigres que nos persiguen.