En plena pandemia, la estrategia contra Venezuela o toser contra el cielo

Luis Varese|

Algunos compañeros me han escrito diciendo que Trump no va a invadir a Venezuela en este momento, refiriéndose a mi último artículo “Trump, el caballo de la muerte”, entre otras cosas, argumentando el periodo electoral cercano en los EEUU.
En mi humilde opinión, lo que puede ocurrir es un reforzamiento de la guerra de baja intensidad, a través de tropas mercenarias en la zona del Zulia, en el propio Maracaibo, en las áreas de frontera con Colombia donde se concentran los Rastrojos colombianos y otros lumpen similares. La estrategia pasará por tratar de conquistar una cabeza de playa en un área cercana a Maracaibo y decir que están en la ciudad, constituir un gobierno provisional encabezado por Guaidó u otro personaje más aceptable, que llame a la intervención o el “apoyo” militar y entonces darle el peso que desea Almagro al TIAR y abrir la intervención. Esta es una estrategia y pueden haber varias otras en el tablero militar. No juego al adivino. Simplemente repito temas que ya han ocurrido o intentos similares que se conocen. En este esquema dan vergüenza la Unión Europea y la OTAN que ya reiteraron que apoyan la propuesta Trump.
Cómo ha querido usar Trump a la pandemia en este ajedrez macabro, apretando el cerco, el bloqueo, impidiendo que lleguen medicinas y materiales médicos de prevención, estrangulando, no al Legítimo gobierno de Nicolás Maduro, sino al pueblo venezolano. Tratando de demostrar que ese Gobierno no es capaz de resolver o enfrentar esta pandemia, cosa que está haciendo con singular éxito, ni de resolver otros temas como también ya lo están haciendo. Ojo que los únicos que no han podido manejar la pandemia en este lado del Continente son los gobiernos neoliberales como Brasil, Chile, Ecuador.
Algunos datos adicionales. El pueblo colombiano, o gran parte de él no concuerda con la invasión a Venezuela. El Presidente Duque tiene y tendrá un frente abierto en ese lado. La fuerza Armada de Brasil no parece entusiasta con la idea de la intervención, y Bolsonaro está muy debilitado en este momento. México, Argentina, Cuba, Nicaragua están claramente en contra de una intervención militar.
El escudo Bolivariano, el pueblo, su fuerza armada, las milicias, el Gobierno de Venezuela no se ven ni se sienten debilitados por las bravatas yanquis.
Finalmente vuelvo a la pandemia, toser contra el cielo. En los EEUU ya han fallecido diez mil personas y están contaminados 300 mil. O los yanquis tienen el remedio y la vacuna solo para los militares o esa tropa llega contaminada y con muchos enfermos. No es posible mantener las reglas de higiene que no pueden implementar en los hospitales de Nueva York, en un buque de guerra, en un portaviones de 5mil tripulantes, ni siquiera en la cuadra y los camarotes de un cuartel. ¿El ejército colombiano u otro del TIAR, van a compartir con esa tropa enferma de Coronavirus?
Me pregunto seriamente a qué está jugando Trump. Ya el desplazamiento de la flota es un riesgo de contaminación para sus marines. Qué va a ocurrir cuando comiencen a llegar los muchachos muertos de Covid-19 sin haber disparado un solo tiro, de regreso a sus pueblos de origen. ¿Esa es la guerra planificada por los think tank del Pentágono? El pueblo norteamericano, por muy alienado que esté, o por muy conservador que sea ¿le perdonará esto a Trump? O es que Trump tiene en sus cálculos un golpe de Estado convocando no sé qué artículo de la Constitución, en la emergencia de la pandemia. Parece política ficción, pero son preguntas válidas. No descarto la invasión. Creo más en la opción de la guerra de baja intensidad, pero en manos de esa bestia apocalíptica y de su círculo de demonios de la codicia petrolera, todo puede ocurrir.
¿Lo planearon todo antes y la pandemia no estaba incluida en sus cálculos? Es muy probable. El cerco contra Venezuela, lleva años organizándose, esa maquinaria una vez echada a andar es pesada para frenarse. Pero cuidado que Nuestramérica no duerme y menos aún el pueblo de Venezuela ni su Fuerza Armada.
Muchos se sonríen, pero el espíritu de Bolívar, de Fidel y el de Chávez, pesan mucho más que cien tanques de pensamiento yanquis.