Por Juan Fernando Terán

En redes sociales circula el video de una entrevista que en la cual el periodista Lenin Artieda habla con el economista Alberto Dahik sobre la dolarización. El dialogo es el siguiente:

Artieda: Resulta que la dolarización es lo único que le da a la sociedad certezas

Dahik: ¿Qué certezas le ha dado? ¿Cuál?… Si no hay crecimiento

Artieda: la de la no devaluación

Dahik: ¿Y qué saca Usted con que no haya devaluación? Si hay pobreza, si no hay crecimiento. Países que tienen tipo de cambio, como Chile, como Uruguay o como Costa Rica, que en cierto momento han depreciado su moneda, han crecido muchísimo más que el Ecuador.

Repito: este es el problema. Se ha hecho una diosa a la dolarización mientras se cae la seguridad social…

Veáse: https://x.com/AlmaMiaEcu/status/1902430462716305766

En nuestros días, hablar sobre la dolarización o cualquier otro tema político se ha vuelto “complicado”. La división entre correístas y no correístas hace que cualquier palabra o argumento pueda ser considerado como un insulto de los unos hacia los otros.

Como sociedad, no queremos razonar. La más mínima invitación al razonamiento es apreciada como un intento de adoctrinamiento, como una agresión a la identidad del otro, como una propaganda disfrazada o cosas mucho peores.

Necesitamos salir de ese circulo perverso.  Por eso escribo este artículo, pensando en la posibilidad de poder abrir canales de dialogo antes de que terminemos de colapsar. Lo haré escribiendo de manera puntual y sencilla para evitar el agotamiento del lector pues vivimos inmersos en una cultura mediática que nos acostumbra a leer frases cortas.

Para evitar que Usted piense que mis argumentos se basan en el ataque a las personas, no voy a referirme a lo que economistas como Alberto Dahik, quienes fueron entusiastas vendedores de la dolarización, decían y pensaban en la década de los 1990s. Haga memoria por sí mismo o busque alguien que le cuente al respecto.

A continuación, me limitaré a presentar algunos elementos para que Usted pueda discriminar quienes podrían estar interesados en mantener la dolarización y quienes podrían estar interesados en desdolarizar a la economía ecuatoriana.

Mis argumentos reflejan una posición política que puede definirse así: digo lo que conozco y pienso, sin buscar la aprobación de quienes tienen poder, sean correístas o no. Dicho eso, veamos:

1-. En Ecuador, las grandes decisiones de política económica son tomadas por los grupos empresariales que tienen capacidad para acumular capitales y exportarlos en grandes cantidades hacia afuera del país. Esos empresarios no representan ni siquiera el 0,10% de la población.

Usted no está entre ellos aunque haya logrado ponerse un negocio, ampliar su capital de operación y ahorrar unos 20.000 dólares en una cuenta offshore.

2-. La dolarización o desdolarización es una “gran” decisión de política económica. Ni Usted, ni yo, ni las organizaciones sociales, ni los indígenas, ni los activistas ambientales tendremos la primera ni la última palabra en esa decisión.

La bulla o el silencio que pudiésemos hacer sobre este tema servirá de poco o mucho dependiendo de qué decisión hayan tomado las elites económicas del país.

OJO, ni siquiera los políticos profesionales o los altos burócratas, que suelen buscar congraciarse con las elites económicas, tomarán la decisión en última instancia.

3-. Entonces, ¿a qué grupos empresariales podría beneficiarles la desdolarización? ¿A quiénes les conviene que Ecuador tenga nuevamente una moneda propia?

4-. La desdolarización le conviene al empresario que puede conseguir dólares en el exterior y cambiarlos por la nueva moneda. En ese grupo están los exportadores y los empresarios ilegales vinculados al narcotráfico, la minería ilegal, la trata humana, el tráfico de armas u otras actividades por las cuales se pueden traer dólares hacia el Ecuador.

5-. ¿Cómo les beneficia tener una moneda nacional propia a los exportadores legales o ilegales? Cuando un exportador de oro, banano, camarón o cualquier otro bien vende sus productos en el exterior, ese exportador obtiene dólares, rubros, yenes, euros o cualquier otra divisa que en definitiva se puede convertir en dólares estadounidenses.

Ese exportador puede dejar una parte de los dólares obtenidos por sus ventas en un banco extranjero y otra parte traerla al Ecuador para continuar financiando su actividad productiva.

6-. Supongamos que el exportador obtiene 100 dólares en mayo y tiene que pagar 50 dólares en salarios en junio. Si el Ecuador continúa dolarizado, él tendrá que pagar esos 50 dólares en salarios y solo obtendrá una ganancia de 50 dólares.

La dolarización es una “camisa de fuerza” para él también. Solo tiene 50 dólares para su libre disposición por cada 100 dólares exportados.

7-. Ahora supongamos que el Ecuador ya no está dolarizado como sucedía en el pasado cuando existía el “sucre” y las grandes decisiones se tomaban en la Junta Monetaria controlada por los grandes empresarios.

Repito: si NO existe devaluación monetaria y si los salarios permanecen en el mismo valor nominal, el exportador tendrá que pagar sueldos por 50 sucres (el equivalente a 50 dólares) por cada 100 dólares obtenidos en sus ventas en el exterior. Al igual que antes, el exportador solo habrá ganado 50 dólares.

Pero SI existe devaluación, mientras los salarios sigan nominalmente en el mismo valor, el exportador habrá ampliado sus ganancias en la misma magnitud de la devaluación monetaria. Esa ganancia “extraordinaria” no habrá surgido de un incremento de su eficacia, productividad o ingenio sino solo de un mero cambio de valor relativo entre las monedas.

8. Regresemos al ejemplo, pero con devaluación. Ahora por cada dólar el exportador obtiene 2 sucres. Su nómina de salarios sigue siendo 50 sucres. Sus ventas en el exterior siguen siendo 100 dólares los cuales, una vez cambiados en el Ecuador, se convierten en 200 sucres. Con estos 200 sucres paga sueldos por 50 sucres y le quedan para su propio bolsillo 150 sucres.

En este nuevo escenario, ¿cuánto son 150 sucres en dólares? Son 75 dólares. En este ejemplo, donde imaginamos una economía con devaluación monetaria, el exportador solo tuvo que gastar 25 dólares para pagar salarios en junio. Es decir, le quedaron 75 dólares líquidos para su uso personal o empresarial. En el corto plazo, sus ganancias aumentaron de 50 a 75 dólares solo gracias a la devaluación.

Aunque tengan que pagar sueldos, insumos, luz, agua o impuestos en el país, los exportadores se benefician con la existencia de una moneda propia porque les permite RETENER más dólares en sus bolsillos.  Pero, por si no quedó claro, veamos otro ejemplo.

9-. Supongamos que el “Señor X” obtiene 100 mil dólares en el exterior. El quiere comprarse 1 inmueble que cuesta 50 mil dólares. Si realiza esa inversión en un país dolarizado, el Señor X podrá comprar 1 inmueble con sus 100 mil dólares y le sobrarán 50 mil dólares.

Pero, si realiza una inversión en un país con moneda propia y devaluaciones frecuentes, el Señor X obtendrá 200 mil sucres por cada 100 mil dólares. Para comprar 1 inmueble que cuesta 50 mil en sucres, el señor X solo tendrá que cambiar 25 mil dólares.

A corto plazo, por obra y gracia de la existencia de una moneda nacional, el Señor X habrá ampliado sus ganancias o sus ahorros de 50 mil a 75 mil dólares y… ¡¡encima su patrimonio aumentará gracias al nuevo inmueble!!

El “Señor X” podría ser un ingeniero, un profesor o un artista que hace trabajos en el exterior y que regresa a su país o envía remesas a su país. A él le conviene una desdolarización porque él obtendrá con sus dólares más bienes o servicios en el país barato (con moneda propia).

El “Señor X” también podría ser un jubilado extranjero, un especulador financiero o un mafioso que obtiene dólares afuera de Ecuador, cambia una parte de esos dólares por sucres y los utiliza para comprarse haciendas, casas, departamentos, supermercados, farmacias u otros bienes o servicios producidos localmente.

10-. ¿A quién le perjudica una desdolarización? En países controlados por las altísimas elites económicas, la existencia de una moneda propia es una puerta abierta a las devaluaciones permanentes que perjudican a las personas con ingresos fijos, a los trabajadores, a los jubilados, a los burócratas, a los campesinos, a los policías, a los militares… y a todos aquellos empresarios que produzcan para el mercado interno.

Salvo que sean empresarios verdaderamente grandes, estos productores tienen que IMPORTAR bienes, servicios e insumos. También tiene que pagar sueldos en moneda local… y esto es un problema si ellos venden en moneda local porque, a diferencia de los exportadores, el tipo cambiario no hace magia a favor de ellos. No les regala nada. Si venden productos por 100 sucres y los sueldos son 50 sucres, su ganancia sigue siendo 50 sucres (en nombre).

Salvo que sean empresarios verdaderamente grandes, los IMPORTADORES también salen perdiendo. La señora, el estudiante o el emprendedor desempleado que importa cosas de Panamá para llegar a fin de mes sale perdiendo… porque necesitará más sucres por dólar para conseguir la misma cantidad de mercadería… una mercadería que lamentablemente solo podrá vender en sucres a una población que solo tiene sucres en el bolsillo.

11-. ¿Existen productores para el mercado local o importadores con la fuerza suficiente para detener un proceso de desdolarización? Conforme pasan los días, está desapareciendo el grupo de presión económica que libraba las batallas contra los exportadores en la vieja Junta Monetaria.

Cuanto más tiempo duren los gobiernos controlados por banqueros, exportadores, especuladores y traficantes, más desaparecerá esa minúscula fracción del empresariado local que podría tener la capacidad para intentar detener “desde arriba” el regreso a una moneda nacional.

12-. Hace más de 20 años, escribí “Dolarización de Cristal”, un libro que fue pensado para alertar, sin pedanterías ni tecnicismos, sobre lo que significaba el nuevo esquema monetario.

En el título se resume lo que pensaba y pienso: la dolarización durará el tiempo que las altísimas elites económicas quieran que dure.

Por eso, nunca consagraron al dólar como moneda en la Constitución. Desde el principio esas altísimas elites económicas quisieron dejar abierta la puerta de salida.

En países como Ecuador, la dolarización o desdolarización se realiza siempre haciendo que millones de ciudadanos pierdan mucho para que unos pocos “empresarios” ganen extraordinariamente.

13-. Por favor, vuelva a escuchar las palabras de Dahik. Mire sus gestos. Interprete sus actitudes. No permita que sus odios o amores le impidan intuir quienes son los que quieren desdolarizar el país.

En tiempos de trafico de cualquier cosa que pueda ser traficada, la existencia de una moneda nacional les conviene a quienes obtienen dólares en el exterior.

14-. Si logro llegar hasta aquí, le agradezco y le pido que comparta este articulo con la mayor cantidad de personas. En las próximas elecciones, nos jugamos demasiado. No vote solo para ratificar su identidad social e individual.

¡Gracias!

Por RK