Mentir sobre los femicidios, una mentira más

Sofía Argüello Pazmiño|

En el informe a la nación del 24 de mayo de 2019, Lenín Moreno agradeció a la “Misión Mujer” por haber reducido a la mitad los femicidios en Ecuador.

¿Qué es o, mejor dicho, qué se dice que es la “Misión Mujer”? En la página web de la Secretaría Técnica del “Plan toda una vida” (plan concebido por Moreno y su esposa Rocío) ésta es una “intervención emblemática” del gobierno, una “política pública dirigida a las mujeres”.

Los pocos segundos en los que Moreno hizo referencia a las políticas de género en su informe a la nación, fue para mentirnos; mentirnos sobre las cifras de los femicidios en el país. Mintió, una vez más, a través de un fantasmático discurso disociado entre la agenda de política pública, los datos recogidos (no oficiales) por parte de organizaciones sociales, feministas y de mujeres, los datos que seguramente deberá tener la Policía Nacional, los posibles cálculos para medir las tasas de femicidio (que pese a las diferencias entre datos oficiales y no oficiales no bajan de la noche a la mañana), y sus audaces y embusteras poses –cada vez menos creíbles- por maquillar una mentira como verdad.

Al parecer ni siquiera se enteró o ni siquiera leyó “el marco conceptual” de su emblemática intervención “Misión Mujer”. Mucho menos revisó los datos que circulan de organizaciones como Fundación Aldea, Taller Comunicación Mujer, Cedhu, ni escuchó a sus voceras, ni se enteró de las luchas políticas de #VivasNosQueremos que, entre otras cosas, han politizado las protestas en las calles. Peor aún habrá revisado, conjuntamente con el Ministerio del Interior y su flamante Ministra, algunos de los datos oficiales (si es que los hay) de estos primeros cinco meses del año en relación a los femicidios en Ecuador. No es de sorprenderse que no existan datos oficiales, más ahora que las cifras son encubiertas para retocar todo el descalabro societal que su gobierno ha producido y sigue ocasionando.

Tampoco es de sorprenderse si fue él mismo el que encubrió el femicidio de Diana, una joven asesina por su pareja el pasado 19 de enero en Ibarra, a través de una posición xenofóbica que dispuso la creación de “brigadas para controlar la situación legal de los inmigrantes venezolanos”. En esa ocasión, para Moreno, el delito no fue el femicidio sino la nacionalidad del victimario.

Ahora, en su informe a la nación mintió, mintió una vez más.  

Estamos hablando de un gobierno mitómano, que no tiene la más mínima vergüenza para mentirle al país, a sus ciudadanos y ciudadanas, a las familias de las mujeres asesinadas, a las organizaciones feministas y de mujeres. Nos miente, nos dice “que, gracias a la Misión Mujer, los femicidios han bajado a la mitad”, pero que no es suficiente “porque su objetivo es cero”.

Lenín Moreno no solo sigue sin entender el concepto de femicidio y negando las muertes de mujeres asesinadas por estructuras patriarcales, sino que nos miente. En su discurso señala: “Esposos, novios, por favor, la mujer no es de su propiedad. El momento que decide ya no estar con ustedes, con el dolor del alma hay que darle la libertad para que se vaya. Nuestro objetivo es cero. Lo dijimos: ¡ni una sola menos!”

¿“Con el dolor del alma, hay que darle la libertad para que se vaya”? No entenderá nunca las formas de dominación de género mientras siga pensando que alguien nos debe dar libertad a las mujeres, más aún, ¡que un hombre deba garantizarnos nuestras libertades! Y para rematar, previamente y sin empacho, se vanagloria de haber reducido el 50% de femicidios en el país.

Por otro lado, no se da cuenta, el señor presidente, que sus cifras mentirosas ocultan un síntoma aún peor y mayor: el feminicidio, cuyo significado -reflexionado e introducido por la feminista Marcela Lagarde- se sintetiza en la inacción, pasividad e invisibilización estatal de los asesinatos de las mujeres por el simple hecho de ser mujeres. Por lo tanto, su política pública “Misión Mujer” y su discurso mentiroso no son otra cosa que crímenes de Estado. Son crímenes de Estado porque esconden e invisibilizan, a través de mentiras sobre la eficacia de la política pública, que se comete un femicidio cada tres días en el Ecuador, que el 42% de los femicidios son cometidos por apuñalamientos, el 20% por estrangulación, el 17% por asfixia y el 11% por degollamiento, golpes o disparos; además, que el 52% de las mujeres asesinadas tenían entre 18 a 30 años (datos de Fundación Aldea, Taller Comunicación Mujer, Cedhu).

Sin embargo, existen otras formas en que el Estado asesina simbólicamente a las mujeres. La reducción de los femicidios “gracias a la Misión Mujer” es solo un ejemplo más de tantas otras mentiras, porque las invenciones fantasmagóricas abundan. A nosotras, a las mujeres de esta Patria, el Estado nos mata porque nos está quitando nuestros derechos laborales, nos está quitando nuestro derecho a la salud, el derecho a la salud de nuestros hijos menores de edad a través del desmantelamiento del IESS, nos está subiendo nuestra edad de jubilación, nos está precarizando, privatizando, desconociendo (y muchos etcéteras más).

Finalmente: nosotras, las mujeres ecuatorianas, no somos ni seremos nunca “unas hormiguitas trabajando por la paz y por la vida”; ¡nosotras somos y seremos siempre ciudadanas luchando diariamente por alcanzar y defender nuestros derechos! Las mujeres no somos propiedad de nadie: ni de los esposos, ni de los novios, ni de otras mujeres, ni de la iglesia, ni del Estado. ¡Las mentiras del gobierno de Lenín Moreno no nos amedrentan, las mentiras del gobierno de Lenín Moreno no nos callarán!