Del Dinero electrónico a la Billetera Móvil. El paso del servicio al negocio.

Diego Borja Cornejo|

El 16 de abril de 2018 las cuentas de dinero electrónico habilitadas en el Banco Central del Ecuador (BCE) dejaron de existir, pues este mecanismo que nació como un servicio para la población que no tiene cuentas en los bancos o cooperativas privadas fue suspendido por el Gobierno.

Luego de una larga agresión mediática, en la que participaron los grandes medios de comunicación y los “analistas” que hacen de intelectuales orgánicos del sistema y como parte del desprestigio de lo público, se instaló la idea de que el dinero electrónico atenta contra la dolarización, que el Banco Central es ineficaz y que es la banca privada la llamada a hacerse cargo de ese mecanismo.

Se publicitó una sensación desfavorable hacia el dinero electrónico, entendido como un servicio y un instrumento de gestión de la liquidez por parte del BCE. Triunfó el interés del sistema financiero y se le traspasó la potestad del manejo del dinero electrónico a la banca privada.

Efectivamente, mediante la Ley para la Reactivación de la Economía, aprobada en diciembre de 2017, se eliminó el mecanismo de dinero electrónico manejado por el Banco Central y se aprobó un sistema de medios de pagos electrónicos. Inmediatamente después de esta decisión de política económica, en enero de 2018, la Asociación de banqueros, Asobanca anunció la creación de la plataforma BIMO (billetera móvil). En aquella oportunidad no se dijo que ese sistema funcionaría a través de una app (abreviatura de la palabra en inglés application), la cual solo puede ser descargada en un smartphone o teléfono inteligente. Este solo hecho ya deja fuera a un importante segmento de la población. De acuerdo a cifras oficiales, en el área rural 20,8% de personas tienen un smarpthone, mientras que en el área urbana esta cifra llega al 44,7%.

Bajo el sistema que manejó el Banco Central se llegaron a abrir alrededor de 409.000 cuentas de dinero electrónico, las cuales alcanzaron un total de USD 80 millones. Para acceder a las mismas no se requería ningún teléfono sofisticado, ni tener una cuenta en una institución bancaria, o sea cualquier persona podía acceder a una cuenta de dinero electrónico, y las transacciones eran casi gratuitas. El objetivo de ese sistema era la inclusión financiera de aquel 60 % de ecuatorianos que no están incluidos en el sistema bancario o cooperativo; facilitar las transacciones en lugares poco atendidos por las instituciones financieras y disminuir al máximo posible los costos de transacción para que el mecanismo sea un verdadero sustituto del efectivo.

El actual mecanismo es un negocio bancario que funcionará a través de BanRed –oligopolio de las transacciones bancarias- y tendrá costos significativos.

De acuerdo a información entregada por los medios de comunicación, la Junta de Política y Regulación Monetaria y Financiera habría emitido una Resolución fijando las tarifas para las transacciones que se realicen a través de la billetera electrónica. El costo por realizar cualquier transacción sería de USD 0,09. Con el tarifario anterior, por ejemplo, había una alta proporción de transacciones gratuitas, las de entre 5 y 10 dólares pagaban USD 0,02 y las que iban de USD 10 a USD 100, costaban USD 0,10. La más costosa era de USD 0.35. Con el nuevo tarifarios, se cobrará USD 0,45 para retirar el dinero físico.

Adicionalmente para poder contar con una “Billetera Móvil” a través de la aplicación BIMO, las personas deberán contar con la app en su smartphone, a través de la cual tendrá que abrir una cuenta en un banco. Con esta cuenta solo se podrán realizar pagos entre personas a través de la aplicación. Cuando funcionaba el sistema manejado por el BCE se podía hacer el pago de los servicios básicos desde un teléfono celular cualquiera, con costos casi cero y también se podían realizar transferencias entre personas, incluso para pagar bienes o servicios.

Después de los problemas de conexión que tuvo el Banco del Pichincha hace pocos días bien vale preguntarse si BIMO es la alternativa que se publicitó como  la más segura frente al Dinero Electrónico manejado por el Banco Central. Y no solamente en términos del acceso y la calidad del servicio, sino también en cuanto al respaldo. Recordemos que la principal oposición de Asobanca, la Asociación de los Banqueros, era que el dinero electrónico del BCE no estaba 100 % respaldado en efectivo. Lo esta el dinero de BIMO?